Durante las últimas semanas, a propósito del estado de excepción por parte del Gobierno venezolano, se han generado un conjunto de reuniones, declaraciones, visitas y propuestas por parte de representantes de los gobiernos de Venezuela y Colombia. 

Así mismo, la gente de frontera, los pobladores fronterizos y los wayuu emiten su opinión como dueños históricos de la península de la Guajira. Los voceros oficiales de ambos lados han tenido como discurso su reconocimiento a la presencia indígena en la frontera y la puesta en marcha de políticas efectivas de desarrollo que cubre lo social, económico, salud, educación, infraestructura y servicios públicos de todo tipo. Tenía que pasar lo conocido por todos para que se tomaran estas apuradas decisiones. ¿Entonces, nos preguntamos ¿qué ha pasado con la política indígena, social, fronteriza y de integración en ambos países durante todo este tiempo? Nos dejaron a la deriva y en todos nuestros eventos binacionales siempre hemos planteado los problemas y necesidades que tenemos. En esto tienen su dosis de culpa quienes fungen de dirigentes indígenas y ocupan altos cargos en ambos gobiernos. Ahora, retomamos la lucha aprovechando esta coyuntura como muy bien lo han dicho los Putchipüi’ü (Palabreros), en su reciente documento a los presidentes Maduro y Santos. 

En síntesis, los pobladores fronterizos y wayuu han planteado que rechazan el contrabando y bachaqueo. Creen en la activación de las potencialidades de la gran nación guajira, el comercio fronterizo de subsistencia, la asistencia de los Estados nacionales de Colombia y Venezuela. Y, en la integración fronteriza. Que cada país diseñe su política indígena y fronteriza, pero que también manejen  denominadores comunes para los efectos de la necesaria integración manteniendo sus respectivas soberanías.

Es oportuno hacernos los wayuu una autocrítica de lado y lado. Hemos elegido y tenemos unos cuantos paisanos en funciones de gobierno y legislativas. Lamentablemente, a algunos los ha arropado la burocracia y la sumisión partidista. Toca, mirarnos en ese espejo y plantearnos perspectivas diferentes en función del futuro de las nuevas generaciones wayuu.