El petróleo está siendo utilizado por los grandes países consumidores y productores como un arma de dominio económico y político. Tradicionalmente, la relación entre los productores y exportadores de petróleo y los país consumidores se basaba en los suministros oportunos y confiables y en las reglas del mercado, oferta y demanda. Hoy en día, la visión en esas relaciones está fundamentada en la utilización de la fuerza energética del petróleo y su decisiva incidencia en la vida del planeta Tierra para dominar los grandes países desarrollados y emergentes a aquellos países que la providencia los dotó de las grandes reservas de hidrocarburos, como Venezuela y Arabia Saudita. Entre ambos países tienen más de la mitad de las reservas mundiales del planeta.
La Opep está llamada a canalizar y equilibrar el mercado y las estrategias intervencionistas de las grandes potencias en las reservas de petróleo. Hay una desatada y deliberada guerra de poder entre la Opep y las grandes potencias mundiales. Arabia Saudita apuesta por combatir a la explotación de las lituitas, a través del fracking, que genera más de 3 millones de barriles adicionales de petróleo, y que repercuten decisivamente en los precios del petróleo. Los sauditas apuestan a un precio entre los 40 y 50 dólares por barril, teniendo en cuenta que el visto de producción rondaría ese monto, con lo cual, los países tradicionales productores y exportadores de petróleo pudieran competir favorablemente.
Esta situación puede ser soportada por Arabia Saudita por un par de años, tomando en cuenta las reservas monetarias de ese país. Sin embargo, esa situación no garantiza ninguna estabilidad en los precios y, menos aún, la participación y estabilización de los mercados.
La Opep más Rusia deben atacar el problema de fondo: La buscada independencia de algunos países consumidores y explotadores de hidrocarburos, la salida del mercado de los barriles producidos por la explotación de las lituititas, el manejo apropiado de las reservas de petróleo (80%) del mundo y contrarrestar la aspiración de algunas potencias mundiales de dominar el planeta a partir del manejo de los hidrocarburos como elemento vital para la raza humana.