La decisión soberana del presidente Nicolás Maduro de cerrar la frontera con Colombia en el estado Táchira para proteger al pueblo venezolano y al pueblo colombiano residenciado en Venezuela, del paramilitarismo y del contrabando hacia Colo
La decisión soberana del presidente Nicolás Maduro de cerrar la frontera con Colombia en el estado Táchira para proteger al pueblo venezolano y al pueblo colombiano residenciado en Venezuela, del paramilitarismo y del contrabando hacia Colombia de alimentos y combustible, así como para proteger nuestra moneda, ha traído como consecuencia la enseñanza de que hay que tomar conciencia de nuestras debilidades que nos hacen vulnerables, que nos obligan a estudiar y reflexionar sobre las relaciones históricas, políticas, económicas, sociales y culturales con Colombia, a fin de conocer plenamente las causas por las que, durante décadas, han migrado tantos colombianos a nuestro país: Cómo y por qué ha logrado instalarse el paramilitarismo. Por qué el contrabando de extracción se ha convertido en una actividad casi incontrolable. El porqué de la conspiración desde Colombia contra nuestra moneda. Las razones por las que hay sectores políticos de nuestro país que son aliados de la oligarquía colombiana y por qué el Gobierno venezolano decidió, soberanamente y amparado en nuestra Constitución, cerrar la frontera y decretar el estado de excepción.
El conocimiento pleno de lo que caracteriza esta relación colombo-venezolana no es solo importante para la diplomacia sino, sobre todo, para el pueblo venezolano y el pueblo colombiano, porque es indispensable que ambos dominen y tengan conciencia de cuál es la esencia de este conflicto que tiene raíces históricas.
Nuestros pueblos deben estar conscientes de que el paramilitarismo, el contrabando y la conspiración contra nuestra moneda, conspiración legalizada por el Gobierno colombiano, son armas contrarrevolucionarias de la gran oligarquía colombiana que la promueve, la apoya y cuyos gobiernos la permiten y legalizan.
Deben tener claro que la esencia de este conflicto está en el propósito político de la oligarquía colombiana de derrotar a la revolución bolivariana, por eso tiene aliados en la derecha venezolana que han recurrido a las guarimbas y a la contratación de paramilitares.
Es la derecha venezolana que condena la decisión soberana del Gobierno venezolano y repite el mismo discurso del presidente Santos y del expresidente Uribe. Pero es necesario saber que esta política de la oligarquía colombiana viene desde su conspiración contra El Libertador y el proyecto de la Gran Colombia.
Es saber por qué se intentó asesinar a El Libertador y por qué asesinaron a Sucre. Por qué asesinaron a Gaitán y por qué surgió el movimiento guerrillero en Colombia. Es este un conflicto emblemático que debemos conocer para entender las estrategias políticas y económicas de los gobiernos neoliberales sostenidos por minorías de gran riqueza que condenan al pueblo a una inmensa pobreza.
Es un conflicto que es parte del enfrentamiento del neoliberalismo, apoyado por las políticas imperiales, de los estados gobernados por sus oligarquías, contra los estados con gobiernos que han asumido como su razón el combate decidido por la paz, la inclusión y el bienestar de los pueblos.
Este conflicto con el Gobierno de las oligarquías colombianas nos trae otras enseñanzas que si no las asimilamos, perderemos las fortalezas que necesitamos para hacer posible el proyecto político que orienta nuestra constitución. Esto será posible si convertimos esta lucha de emancipación en una lucha de todo el pueblo como lo hizo Bolívar.
Hemos aprendido que la oligarquía sabe corromper, sabe comprar compatriotas que tienen precio. Compra funcionarios del estado, de las fuerzas armadas, de las alcabalas y líderes del pueblo humilde para ponerlos al servicio de sus propósitos políticos y económicos.
El contrabando necesita compatriotas comprados ubicados en organismo del Estado, en las empresas oficiales y privadas, en las alcabalas y en sectores humildes. Esta lucha revolucionaria por la independencia y por alcanzar la derrota contra la pobreza requiere fortalecer la educación ética y política del pueblo, así como fortificar la organización del poder popular donde aun tenemos debilidades.
Solo el pueblo consciente y organizado puede ejercer el poder popular que da la Ley Orgánica de las comunas y así podremos garantizar la derrota del contrabando y del paramilitarismo para La Paz y el bienestar de la nación. Por eso educar al pueblo en el manejo de nuestra Constitución, de las leyes del poder popular, así como en el conocimiento de nuestra historia, es una tarea política indispensable para fortalecer el poder popular.
No es ésta una lucha solo de la fuerza armada bolivariana, que es parte de nuestro pueblo. Es una lucha de todo el pueblo.