Ya comienza a sentirse el cambio de actitud de algunos bachaqueros que han bajado la Santamaría y ahora solo venden a una clientela selecta, para evitar ser detectados y denunciados ante las OLP, y perder así toda sus mercancías, ya que estas irían de vuelta al pueblo. Por ello se siente que andan corriendo, hay tensión desde la pilgas hasta paila negra.
La firmeza de la reacción del Gobierno de nuestro presidente Nicolás Maduro también disparó las alertas en el Zulia, ya que somos el estado quizás con más extensión territorial, pero además aquí se encuentran enquistadas viejas mafias de extracción y toditas andan pilas.
Un polvorín de movilizaciones ha provocado los hechos en San Cristóbal toda vez que el Gobierno nacional está garantizando la paz, la convivencia y el desarrollo de mercados justos, ya que, al amparo de algunos políticos, los bachaqueros solapan en su dinámica la acción perversa de otros factores como la penetración de paras, terroristas, cobra vacunas y con ello dan una sensación de anarquía al confundir las garantías sociales y las libertades con sus intereses mezquinos y egoísta.
Tras el cierre, el presidente Santos, en una actitud electorera, fue a Cúcuta a prometer casas, habló con los deportados, aquello fue una película, todo un guión. Pero no se le ha visto pronunciarse sobre los abusos de los militares norteamericanos contra jóvenes colombianas, no ha llevado a nadie a ninguna corte internacional por la falsos positivos, no dijo nada cuando Uribe ataco al Ecuador en procura de un frente guerrillero. El presidente Santos quizás sufra de trastornos de la memoria. Está bien Presidente, pero de ahora en adelante ni un alfiler, y pregúntese por qué si la cosa esta tan mala y difícil aquí los colombianos siguen llegando en oleaje.