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OPINIÓN// «A correr que tiran piedra…», por Eduardo Labrador

Ya  comienza a sentirse el cambio de actitud  de  algunos  bachaqueros que  han  bajado  la  Santamaría y  ahora  solo  venden a  una  clientela  selecta,  para  evitar  ser  detectados  y  denunciados  ante  las OLP, y  perder  así  toda sus  mercancías,  ya  que estas  irían de  vuelta  al  pueblo. Por  ello se  siente que  andan  corriendo,  hay  tensión desde  la pilgas hasta  paila negra.

La  firmeza de  la  reacción del  Gobierno de nuestro  presidente  Nicolás  Maduro  también disparó las  alertas  en el Zulia, ya  que somos  el  estado quizás  con  más  extensión territorial,  pero  además aquí se  encuentran enquistadas viejas  mafias  de extracción y  toditas andan  pilas. 

Un polvorín de  movilizaciones  ha  provocado  los  hechos  en San Cristóbal  toda  vez  que  el  Gobierno  nacional  está  garantizando  la  paz,  la  convivencia  y  el desarrollo  de  mercados  justos, ya  que, al  amparo de  algunos políticos, los  bachaqueros solapan en su dinámica  la  acción  perversa  de  otros  factores   como  la  penetración de  paras, terroristas,  cobra vacunas y  con ello  dan  una sensación de anarquía  al  confundir  las  garantías sociales y  las  libertades  con sus  intereses  mezquinos y  egoísta.

Tras  el  cierre, el  presidente  Santos, en  una actitud  electorera, fue  a Cúcuta a  prometer casas, habló con los deportados, aquello  fue  una  película,  todo  un  guión. Pero no  se  le  ha  visto  pronunciarse  sobre  los  abusos de los  militares  norteamericanos  contra  jóvenes  colombianas, no  ha  llevado a  nadie a ninguna  corte  internacional  por  la  falsos  positivos, no  dijo nada  cuando Uribe ataco al Ecuador en  procura  de  un  frente  guerrillero. El  presidente Santos quizás  sufra de trastornos de  la  memoria.  Está  bien Presidente,  pero  de  ahora  en adelante  ni  un  alfiler,  y  pregúntese  por qué  si  la  cosa  esta  tan  mala  y difícil  aquí  los  colombianos siguen llegando  en oleaje. 

Estas  reflexiones  no  son mías,  las  hizo  el  propio  presidente de  la  Asamblea  Nacional, Diosdado  Cabello,    quien, además, puso  en sintonía  a  todo  el país  en cómo  son  las  cosas, las  relaciones de  vecindad y  origen  común  no deben confundirse con  abrogarse  derechos o pretender situaciones de dependencia  entre  ambas  naciones, nuestra  historia  común  está  llena de tragos  amargos  que  comenzaron  con la actitud  del  general  Santander  de  Paula  y  su  intento de  asesinato al Libertador. No  son  heridas abiertas, son  hechos y  precedentes.  A eso  pues la  Corbeta Caldas, el  arresto de Granda, los secuestros, abigeato, extorsión y  narcotráfico  son  libros enteros que sirven  para  ilustrar lo  que  ha  pasado.

El  bachaqueo ha  sido  un motor  en la  economía  colombiana, especialmente  en  Cúcuta y  Maicao,  esto  frente  a  la mirada y  actitud  silente del Gobierno  colombiano. Pero  ya no  más.

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