La ortodoxia neoliberal, en los años 80 y 90, disfrutó el poder hegemónico en América Latina. Dirigía el FMI y las políticas de EE UU. En la región, las naciones se montaron en el vagón de los ajustes macroeconómicos y reducción de gastos.
En Venezuela, el Paquetazo CAP II trajo aumento del 300% de la gasolina. Suspendió inversiones en escuelas y hospitales. El transporte aumentó el 30% y el tipo de cambio pasó de 14,5 bolívares por dólar a 34,7. Liberaron los productos regulados y servicios públicos. La inflación saltó en 1989 al 84%. Privatizaron todo.
En el fondo, la causa de las malas relaciones de Estados Unidos con América Latina se debe a las políticas neoliberales implantadas por el FMI. Recuerdo que en Argentina en su peor momento de crisis e inestabilidad, Bush dijo ¡Que paguen la deuda! Los bancos les quitaron hasta los ahorros a las personas, millones se quedaron sin trabajo y la inflación supero el 1.000 %.
Los estragos producidos por las políticas del FMI abrió los ojos a los jóvenes dirigentes y partidos progresistas de todo el continente. Surgieron nuevos movimientos políticos en la defensa de los pobres.