Desde hace tiempo vengo repitiendo que para la reconstrucción de Venezuela y para el futuro de la humanidad, los educadores somos mucho más importantes que los economistas, los políticos y los militares. Por ello, resulta inconcebible y completamente repudiable que se haya aumentado sustancialmente el sueldo a los militares y se mantenga sueldos de miseria a los educadores. ¡Pobre país que privilegia las armas a los libros, que prefiere a los militares que a los maestros, que sustenta su poderío sobre las bayonetas y cañones y no sobre la educción y los valores! ¿Ignoran los que nos gobiernan que en la actual sociedad del conocimiento, la educación es el medio fundamental para combatir la violencia, aumentar la productividad, afianzar la convivencia y la paz y lograr un desarrollo económico y humano sustentable? ¿Ignoran acaso que la educación es el pasaporte a un mañana mejor y que, como ya lo intuyó Bolívar, los países avanzan de acuerdo al nivel de su educación? A todos nos conviene tener más y mejor educación y que todos los demás la tengan. Sin educación o con una pobre educación es imposible el progreso, la prosperidad y la paz verdadera. Lograr una buena educación, supone, como elemento central, tratar a los educadores de acuerdo a la importancia y transcendencia de su misión y su labor. La riqueza de un país, se viene repitiendo, no consiste en sus materias primas, sino en la calidad productiva y moral de sus ciudadanos. Con la destrucción de la educación ¿estarán pretendiendo los que nos gobiernan generalizar la ignorancia como el medio fundamental para lograr un país de personas sumisas y manipulables? Un pueblo bien educado no tolera mentiras, engaños ni promesas sin fundamento, sabe cómo defender sus derechos, y no vende su dignidad por un bono o una bolsa de comida.Si el papel fundamental de los militares es defender la Patria, el papel de los educadores es construirla. Porque la Patria, más allá del territorio, los bienes y riquezas, y los símbolos patrios, es fundamentalmente la gente. Patria somos todos: niños, jóvenes, adultos y ancianos. Los educadores construimos personas y los militares tienen el deber de defenderlas. Por ello, defender la Patria es trabajar y luchar para que se cumpla la Constitución, se nos garantice a todos los derechos esenciales y nadie tenga que marcharse del país porque aquí se le niega la posibilidad de vivir con con dignidad. En una verdadera democracia no puede haber castas de privilegiados y de parias. Ni se pueden repartir los bienes que pertenecen a todos con criterios personalistas o para asegurarse fidelidades. En una verdadera democracia no se puede preferir a los militares sobre los civiles, ni mantenerse en el poder sobre las armas. Los militares demostrarían un muy pobre espíritu patriótico y solidario si se aferran a sus privilegios y beneficios, sin importarles la suerte de los demás. Por ello, el verdadero espíritu patriótico debe moverles a trabajar para que los beneficios que ellos han logrado alcancen a todos los demás.Los militares tienen que entender que los enemigos dela Patria no están sólo afuera, sino que son también las políticas excluyentes o que ocasionan hambre, miseria y destrucción.
Militares y maestros, por Antonio Pérez Esclarín
