Les dijeron… Les han dicho tantas cosas, tantas burdas mentiras. Mentiras que ofenderían a cualquiera que se considere medianamente inteligente.
Mentiras que se tragaron gustosos mientras se auto proclamaban, ahogados en su soberbia, como el sector pensante de este país.
Este sector compró gustoso las historias más ridículas y descabelladas. “¡Ahí viene el Coco!” -les decían, en un goteo de terror absurdo, y ellos tan pensantes, aterrados bailando al son que les tocaba el miedo. El Coco les iba a quitar a sus hijos, que crecieron esperando el fatídico día en que iban a ser secuestrados y cubanizados. El Coco instaló bombillos espías, en sus casas, convirtiendo sus vidas en reality shows para el disfrute exclusivo de Fidel, que no tenía nada mejor que hacer, ustedes saben, que ver a los venezolanos desde un bombillo.
Les dijeron que les iban a quitar sus casa, sus negocios, sus carros, y se lo creían a la vez que solicitaban créditos hipotecarios con intereses protegidos por el mismo gobierno maluco que los iba a expropiar. Y compraron carros, y luego camionetas, y montaron un negocito que se convirtió en negoción, y fueron felices y no lo supieron, y se empeñaron en ser los Chacumbeles de esta historia.
