Esta semana pasada murió en el Zulia un hombre bueno. Un ser humano digno, amante de su pueblo, exitoso. Lo saben los pobladores del Municipio Jesús Enrique Lossada, donde fue alcalde por tres períodos consecutivos desde 1995 hasta 2008 y luego durante el período 2013 – 2017. Lo saben los productores, lo saben sus alumnos de La Universidad del Zulia, donde se desempeñó como docente en la Facultad de Agronomía. Ingeniero con dilatada trayectoria en pastos y forrajes tropicales.
Lo sabemos quiénes lo apreciamos y supimos de su entrega constante a la vida y a la gente. Lo sabe y lo siente especialmente su familia, sus hijos, quienes lo acompañaron y recibieron de él su enseñanza y su ejemplo.
Sin donativos del Estado, con su trabajo, con dedicación, construyó y manejó su agroindustria. Buscando ayudar a los propios productores, sorteando dificultades, pasando sobre alcabalas oficiales y no oficiales de todo tipo, no paró de producir, de crear riqueza con sentido social. Inventando a cada momento.
El rebaño de Lossada y la comida de su pueblo como un aliciente y como un incentivo. Resolver, ayudar, desesperado por el sufrimiento de los demás y compartiendo. Hombres buenos son revolucionarios, hombres trabajadores, son revolucionarios. Por eso, sin duda alguna podemos decir que nos enseñó en la práctica el bolivariano y amigo, hermano qué debemos ser.