Habitualmente, en las conversaciones con los familiares y amigos reluce la pregunta de por qué si tenemos tantos recursos naturales (especialmente petróleo) no podemos alcanzar los niveles de vida de países que también tienen nuestra misma condición de país petrolero.
Siempre mencionan como ejemplo la riqueza de los países árabes con su opulencia imponente. Entonces, ahí es cuando nace la pregunta ácida y enigmática: ¿por qué no podemos ser como ellos? Más allá de mencionar las conocidas tesis repetidas hasta el cansancio, como la paradoja de la abundancia, la enfermedad holandesa, la debilidad institucional, baja diversificación económica, la volatilidad del negocio, corrupción, entre otros; mi intención es sintetizar cómo es la matriz productiva de estos países, algunas consideraciones sociales y ustedes juzguen cómo es posible erigir y sostener lo que nos deslumbra viéndolo desde afuera.
Examinando los casos de Arabia Saudita (AS), Catar, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Noruega es notable algunos aspectos en común, por ejemplo, el sistema de gobierno es parecido, pues, son monarquías absolutas para AS y Catar (no hay división de poderes, el monarca tiene la última palabra sobre todo) y monarquías constitucionales para EAU y Noruega (el monarca trabaja en conjunto con las instituciones democráticas, el pueblo elige sus representantes en el Parlamento y al primer ministro que lidera la jefatura de gobierno); la composición de su PIB es dependiente del petróleo en 45% para AS y 50% para Catar, en cambio EAU y Noruega se han diversificado más y lo han reducido hasta depender un 25% en la actualidad. Salvo Noruega, el resto son integrantes de la Opep; a excepción de Noruega, los demás tienen una fuerza laboral extranjera altísima, en AS más del 70% son extranjeros, Catar tiene 90% y EAU presenta un 75% de trabajadores foráneos (vale la pena comentar el maltrato laboral que son víctimas los extranjeros en estos tres países, les imponen trabajos forzosos, no existen sindicatos, no son beneficiados por derechos laborales, viven una ‘esclavitud moderna’, entre otras cosas); en AS, Catar y EAU las mujeres son discriminadas y están privadas de muchos derechos básicos; todos tienen un índice de desarrollo humano en la categoría de “muy alto” (dicho índice considera la expectativa de vida, la educación y el nivel de ingreso de la población); todos tienen una elevada participación gubernamental sobre los sectores estratégicos, sin embargo, en los últimos años han reorientado sus estrategias hacia una mayor apertura de inversiones extranjeras en el sector financiero, construcción, turismo y servicios, en aras de seguir apuntando hacia la diversificación.
Cada uno de estos países, sabiendo que sus recursos se agotarán, tomaron la decisión hace años atrás de constituir fondos soberanos que sirvieran para reinvertir sus recursos provenientes de la comercialización del petróleo y gas, y adquirir activos nacionales e internacionales, por ello, es fácil ver cómo estas naciones gestionan en todo el mundo compras de acciones de fabricantes de automóviles, participaciones en los bancos más distinguidos, equipos de fútbol, infraestructuras emblemáticas en las ciudades cosmopolitas y cadenas de tiendas de ropas exclusiva, con el claro objetivo de diversificar sus ingresos futuros; todos viven con inflaciones entre 2% y 4%.
