Roberto Malaver/ Periodista
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¡Ruta madre que no vamos para ninguna parte! Estamos vueltos un ocho por ocho sesenta y cuatro. Prometimos seis meses de vida presidencial a Maduro y Aristóbulo está que pela los dientes como propaganda de Colgate. Y ahora nos perdimos buscando una ruta que ni el autobús del progreso de Embajada Radonski la encuentra, en principio porque esa carcaza nunca arrancó y debe estar abandonada en el estado Miranda. Al pueblo no le cumplimos nunca un carajo, pero como somos de servíciales con nuestro único y verdadero gobierno de Estados Unidos jamás será vencido.
Cuando vimos en una rueda de prensa al secretario ejecutivo de lo que queda de la MUD, nos dio una vergüenza que le da la vuelta a la pelotica del mundo. Aquel hombre arrancó diciendo que la enmienda, el referendo revocatorio, la renuncia, y el calentamiento de calle, eso sí, sin capuchas ni piedras, así que los compañeros guarimberos tienen que devolver sus instrumentos de trabajo, porque somos muy pacíficos. Carajo, y menos mal que no nombró el abandono del cargo dentro de la hoja de ruta, porque el estallido risorio lo iba escuchar el compañero Obama.
Tenemos que estar claros, ya lo dice Luis Vicente —Encuestador— León, el apuro trae cansancio, y esperen sus elecciones de gobernadores y se acabó esa vaina, y pónganse a trabajar al lado del pueblo, y no lo jodan tanto, así más o menos dijo el compañero Encuesta León. Porque ese papelito de gánsteres que estamos haciendo en la Asamblea, da pena, penita pena. Ahora la agarramos con el Pelón Rodríguez, primero Liborio Guarulla lo amenaza de muerte lenta, allí mismito, en la Asamblea, y después Américo —Colón— De Grazia, dice que Rodríguez alquiló 8 habitaciones en la clínica Metropolitana, carajo, ni que fueran tan buenos los pollos de Mercal que dan en el almuerzo allí, no joda, es que no tenemos conciencia de las vainas que decimos. Separamos el trigo y nos quedamos con la paja.
También nos está dando una pena del carajo la vaina esa del Decreto de Obama contra Venezuela, porque uno no sabe cómo decir que estamos de acuerdo con ese decreto, nos hacemos los locos como que a la hora de un sálvese quien pueda y llegue la invasión, en la cabeza de ninguno de nosotros va a caer una bomba de esas que manda Obama en sus drones, o no sé cómo se llama la vaina.
El papá de Margot está arrecho. Dice que esa Asamblea no sirve para un carajo, y que no se explica por qué llaman hoja de ruta a una vaina que tiene un montón de vías, en todo caso deberían ser hojas de rutas”. Dice esa vaina y se va al cuarto y le mete un coñazo a la puerta tan duro que la puerta se desprende y queda guindando de un lado. “Ya se jodió otra vez esta vaina”, dijo.
—Por un caminito yo te fui a buscar, me canta Margot.