Como militante de la defensa de los derechos humanos de los pueblos indígenas de América y presidente del Observatorio wayuu colombo-venezolano de los derechos humanos, me solidarizo con la condena universal por el vil asesinato de la indígena Lenca de Honduras, Berta Cáceres, ambientalista y coordinadora de los Pueblos Indígenas de Honduras (Copinh).
En el marco del Día Internacional de la Mujer, Abya Yala, América Indígena siente la muerte de quien en 2015 recibió el prestigioso Premio Ambientalista Goldman para el Sur y Centro América por su contribución a la lucha persistente en contra de la construcción de represas hidroeléctricas en los territorios indígenas de Río Blanco y Río Guaicarqué, lugares sagrados para los Lenca. Es de conocimiento continental sus denuncias sobre asesinatos de 111 miembros de las comunidades originarias de Honduras entre 2002-2014 y en particular la muerte de Tomas García en 2013, líder de Río Blanco.
Es denominador común en los países de norte, centro y Suramérica, las apetencias de trasnacionales, con apoyo de algunos gobiernos, por ocupar los espacios étnicos para la construcción de hidroeléctricas, explotación minera, recursos naturales (flora y fauna), extensión de carreteras, saqueo del patrimonio arqueológico, y la militarización. La Amazonía está en permanente amenaza.
Las organizaciones indígenas, el Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas de Naciones Unidas (ONU), la OEA, instancias internacionales sobre derechos humanos, ONG, universidades, parlamentos y otros entes solidarios con la causa de los pueblos originarios; continúan pendientes del acontecer con los indígenas y sus territorios ancestrales.
