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Lea en Opinión: Elecciones estéis o no estéis

Ylich Carvajal Centeno / [email protected]

Aunque es inevitable que la ausencia física de Hugo Chávez obliga a un reacomodo de las fuerzas políticas del país y a buscar nuevas formas de hacer la política y ejercer el poder, hay señales de humo en el horizonte que no se pueden dejar pasar como meros nubarrones pasajeros.

La seña más evidente es el hecho de que no se hayan convocado las elecciones de gobernadores el año pasado y, por los vientos que soplan, tampoco se convocarán las de alcaldes que corresponden a este año. 

Para un Gobierno que durante 17 años se ha enorgullecido de haber convocado 19 procesos electorales nacionales y que, dicho por Lula Da Silva, en Venezuela había elecciones todos los años y cuando no había Chávez las inventaba, que vayamos para dos años sin realizar comicios es por lo menos para preguntarse como aquel personaje de la televisión ¿qué es lo que tapa sopa? Y la pregunta vale para el Gobierno como para la MUD. Seguro vos recordareis que la postergación de la llamada mega-elección que convocó la Asamblea Nacional Constituyente en 2002 casi provoca la caída del presidente Chávez y creó un estado de conmoción nacional.

Ahora se suspenden no una sino dos elecciones nacionales y la oposición apenas si declara por los medios que le son afectos y lanza uno que otro grito en la Asamblea Nacional cuando no por el Twitter, el Facebook o el Instagram.

Aunque la oposición al Gobierno parece ser cada día mayor, la MUD ha perdido la capacidad y, sobre todo, la autoridad política y ética para representarla y movilizarla.  

Pero si esa complicidad mal disimulada de la MUD en la suspensión de los procesos electorales es para preocuparse, los argumentos esgrimidos tanto por la oposición como por el CNE son para alarmarse. Ambos, desde perspectivas aparentemente antagónicas pero que en el fondo resultan ser la misma, centran la cuestión en los partidos políticos.

El CNE dice que deben renovarse de acuerdo a la ley vigente y entre tanto no habrá elecciones y la MUD dice que no pueden renovarse con las condiciones previstas por el CNE y que, en todo caso, ellos existen per se, por generación espontánea. 

El detalle es que de acuerdo a la Ley de Procesos Electorales en Venezuela se pueden hacer elecciones sin los partidos políticos, con postulaciones de grupos de electores o por iniciativa propia, tal y como lo previó la Constitución Bolivariana de 1999 que le devolvió a los ciudadanos el derecho a elegir y a ser electos que había sido secuestrado por los partidos del Pacto de Punto Fijo con la Constitución de 1961. Si preocupa la suspensión de las elecciones, alarma que el CNE, el Gobierno chavista, el Psuv y los partidos del Polo Patriótico pretendan centrar el debate en los partidos, en los derechos de los partidos y no en la democracia directa y el protagonismo del pueblo, en la soberanía que reside intransferiblemente en los ciudadanos. ¿Estamos a las puertas de un nuevo pacto de partidos?

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