Opinión

Lea en Opinión a Kurt Nagel: Filibusteros, corsarios, piratas y bucaneros

Kurt Nagel von Jess – Historiador [email protected]

La piratería surge, descubierta América, por la enorme riqueza que comienza a acumular España, y unido a ello, el aparecimiento de las ideas reformistas protestantes y las  rivalidades religioso-político-económicas que afloran entre España y las ansias expansionistas de Inglaterra, Francia y Holanda.

Los lugares estratégicos fueron aquéllos por donde pasaban los convoyes de galeones españole, cuajados de riquezas hacia la Madre Patria. Dominar el mar Caribe fue el objetivo primordial. Desde allí se desarrollará esa actividad, sin temor a ser  perseguidos, porque una vez cometidas sus fechorías, allí  cerca, estaban los seguros refugios

De todo ello se creó toda una literatura y filmes, que hasta un carácter heroico y novelesco le han dado, que en vez de rechazo, causan admiración. Y distintos son sus apelativos. Los más sofisticados eran los corsarios, verdaderos agentes de sus gobiernos, en su mayoría ingleses, con permiso real, ideado por  Isabel I, denominado “patente de corso”. El pirata, del latín “piratae” y éste del griego “peiraires” era usado para denominar al ladrón en el mar; sujeto cruel y despiadado, sin un domicilio fijo.

El bucanero, del francés “boucanier”, de los siglos XVII y XVIII, era el de más baja calaña; por su cuenta se entregaba al saqueo y al pillaje, derivado de “bucán”, palabra caribe; manera de cocinar alimentos en hoyos cavados en las playas. Por último, filibustero, del francés “filibustier” y éste del neerlandés “vrijbuiter” y según otros del inglés “fly boat” o “free booter”, eran los “corsarios libre”, que en el siglo XVII infestaron la región trabajando por su cuenta. Muchos son los nombres que desangraron nuestras costas y en especial nuestra ciudad. La lista está a la orden.

Con el objeto de proteger sus riquezas, España decidió erigir entonces las grandes fortificaciones caribeñas en aquellos lugares estratégicos donde se acumulaban sus riquezas. Una de esas fue nuestro castillo de San Carlos construido en la Barra de nuestro Lago que tantas historias, y anécdotas encierra. De todos ello hablaremos en otras oportunidades.

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