Kurt Nagel von Jess – Historiador [email protected]
La piratería surge, descubierta América, por la enorme riqueza que comienza a acumular España, y unido a ello, el aparecimiento de las ideas reformistas protestantes y las rivalidades religioso-político-económicas que afloran entre España y las ansias expansionistas de Inglaterra, Francia y Holanda.
Los lugares estratégicos fueron aquéllos por donde pasaban los convoyes de galeones españole, cuajados de riquezas hacia la Madre Patria. Dominar el mar Caribe fue el objetivo primordial. Desde allí se desarrollará esa actividad, sin temor a ser perseguidos, porque una vez cometidas sus fechorías, allí cerca, estaban los seguros refugios
De todo ello se creó toda una literatura y filmes, que hasta un carácter heroico y novelesco le han dado, que en vez de rechazo, causan admiración. Y distintos son sus apelativos. Los más sofisticados eran los corsarios, verdaderos agentes de sus gobiernos, en su mayoría ingleses, con permiso real, ideado por Isabel I, denominado “patente de corso”. El pirata, del latín “piratae” y éste del griego “peiraires” era usado para denominar al ladrón en el mar; sujeto cruel y despiadado, sin un domicilio fijo.