Ylich Carvajal Centeno / Periodista / [email protected] 

El mundo está cambiando a pasos agigantados y no sólo por el cambio climático. El próximo 7 de mayo Marine Le Pen, la hija predilecta de Jean-Marie Le Pen –el líder ultraderechista acusado de colaborar con los nazis durante la Segunda Guerra- podría ser electa presidenta de Francia. La ruta que ella se trazó para llegar a los Campos Elíseos no hace más que confirmar esta aseveración: el planeta ya no es el mismo, ni ecológica ni políticamente. Marine inició en 2011 un proceso que han calificado de “desdiabolización” del Frente Nacional, con un discurso centrado en la patria frente a los excesos de la Unión Europea, con base al que, incluso, se permitió durante la campaña coincidir con su enemigo histórico, el líder de la izquierda, Jean-Luc Mélenchon, denunciando la “globalización salvaje”. La segunda vuelta por la presidencia de Francia es un duelo entre las derechas.  La de Emmanuel Macron que se hace llamar “de centro” pero que representa los intereses de la banca y la ultra de Le Pen que aspirar a atraer tanto los votos de la derecha que representan los Republicanos de François Fillon como los de la izquierda de Mélenchon bajo un mismo argumento, recuperar la soberanía de Francia ante los desaciertos de la Zona Euro, a la que acusa de la crisis gala. La crisis debe ser de tal dimensión que parece haber borrado la viejas trincheras que separaban a la izquierda de la derecha, tanto desde la perspectiva de Macrón que dice no ser de una ni de otra pero pide el voto de ambas, como la de Le Pen que intenta decirle a la derecha que le adversa como a la izquierda que la ha combatido históricamente que ahora tienen un enemigo común: la globalización neoliberal. Es dramático que Francia tenga que deshojar semejante margarita, pero lo interesante aquí es entender cómo Marine pudo crear una ruta desde la nada en que se sumergió el Frente Nacional tras la derrota de su padre ante Jacques Chirac en 2002, hasta la posibilidad de que el domingo próximo se convierta en la primera mujer presidenta de Francia.  Cómo lo hizo en seis años, desde que asumió en 2011 la dirección del partido y le puso para siempre las pantuflas a su papá. Pregunto porque la derecha venezolana tiene 19 años tratando de derrotar a la Revolución Bolivariana y nada que lo logra. El triunfo electoral en las parlamentarias 2015 les supuso algo así como la toma de una cabeza de playa, y sin embargo, después de tanto nadar, están muriendo en la orilla. ¿Qué diferencia a Le Pen de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)? Marine es una patriota. Se ha creado una imagen subrayando su feminidad y asociándola con Francia. En su afiche para la segunda vuelta se hizo fotografiar sentada en un escritorio, con una biblioteca de fondo, vistiendo una falda que deja ver una de sus rodillas –algo inédito en la política gala- bajo el lema “Elije Francia”. Los analistas han dicho que la rodilla descubierta es un mensaje contra el velo islámico, pero este detalle, que se considera atrevidísimo, me recordó el cuadro histórico de la Libertad con las tetas al aire guiando a los ciudadanos en las barricadas. Aunque la prensa la llama con frecuencia nazi, xenófoba, eurófoba, racista y antisemita y que en 2012 el Parlamento Europeo le retiró la inmunidad acusándola de promover crímenes de odio por unas declaraciones contra la migración islámica, Marine nunca llamó a quemar Paris, ni a levantar barricadas, ni apeló a la violencia en las calles. Marine, además, se separó del Frente Nacional porque aspira a ser la candidata de Francia y no sólo de una parte de ella.  La política, esa es la diferencia. Uno no tiene ni una coincidencia con Le Pen, ni de esas de ocasión, pero sería miope negar que lo que la colocó a las puertas de la presidencia de Francia ha sido la política. La MUD, en cambio, ya lo hemos dicho, renunció a ella. Piensa que incendiando al país, provocando la muerte de más venezolanos y crispando los nervios de la nación puede conseguir lo imposible, lo que la historia niega, por ejemplo, que Marine Le Pen gobierne Francia.