Tenemos dos Venezuela. Una que trabaja y lucha todos los días del año y otra que lucha por el poder político. Cada quien ha asumido un comportamiento de acuerdo con las circunstancias que rodean los intereses particulares de cada sector.
La lucha se ha reflejado a nivel internacional. La injerencia de la OEA, con el único y exclusivo objetivo de intervenir en la política interna con vista a un cambio de la conducción del país. Esto no lo ha logrado, ya que no ha conseguido el apoyo de la 2/3 partes de los miembros que la integran, pero sin duda, han hecho todo lo posible por alcanzarlo.
La descalificación de Venezuela a nivel internacional es devastadora. Sin embargo, no logran bloquear a Venezuela ni financiera, ni económica, ni políticamente. Lamentablemente el hecho cierto es que el deterioro ha sido importante. Se ha impactado el suministro y distribución de alimentos necesarios para la población. Cada quien debe asumir el compromiso que corresponda. Los trabajadores cumpliendo con sus jornadas de trabajo. Los empresarios con la mayor productividad de sus empresas. La población en general con un comportamiento ciudadano. Los políticos asumiendo con decoro y honestidad lo que representan en bien del país.
El ingreso petrolero de Venezuela, aunque se considere apenas el 30% de los ingresos nacionales, no es menos cierto que constituye el 97% de los ingresos en divisas que se producen. Y eso es vital en estos momentos . La cesta venezolana está cerca de los $40 x barril. Si tomamos en cuenta los costos de producción promedio de las áreas de explotación, cerca de $20x barril, Venezuela tendría unos ingresos de más de $ 20 mil millones de dólares anuales, mas ingresos de productos terminados. Con ello, se están cubriendo necesidades inaplazables en materias primas y productos finales para el consumo masivo de la población.