Por primera vez en el transcurrir de estos cónclaves, a un país integrante de ésta se le quiere impedir que venga su jefe de Estado. El gobierno del Perú ha resuelto que no va a dejar que participe en dicha cumbre al Presidente de Venezuela. En respuesta a ello, Nicolás Maduro ha dicho que va a ir a dicha cita “contra viento y marea” mientras que la primera ministra peruana Mercedes Aráoz ha amenazado con derribar su avión si se atreve a volar sobre el Perú.
Si en la anterior cumbre que se dio hace 3 Abriles en Panamá participaron todos los 35 Estados de las Américas, incluyendo Cuba, y había con Obama una tendencia hacia una forma de reconciliación entre EEUU y los “gobiernos socialistas”, ahora con Trump hay una tendencia contrapuesta de querer excluir e incluso deponer a varios de estos gobiernos en el hemisferio. Nos encontramos en medio de un giro radical en las relaciones entre las Américas.
La cumbre de las Américas está diseñada para reunir cada 3 años a todos los 35 mandatarios de todos los 35 Estados soberanos de dicho continente. En diciembre 2004 se dio en Miami la primera de éstas, las cuales inicialmente fueron impulsadas por el anfitrión EEUU para sentar las bases de un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (Alca), en el cual se eliminarían restricciones para las exportaciones e inversiones de dicha potencia en el continente.
Obama (presidente de EEUU de enero 2009 al 2017) fue buscando conciliar con esos gobiernos hasta llegar a restablecer relaciones con Cuba. En la última cumbre de las Américas (Panamá, Abril 2015) participaron todos los jefes de gobierno americanos, incluyendo Raúl Castro haciendo que por primera vez Cuba fuera parte de dichos cónclaves. Solo Chile no pudo enviar a su presidenta Bachelet quien delegó a su canciller.
Hace un año la administración demócrata en EEUU fue substituida por la de Donald Trump, quien ha manifestado que en el continente va a revertir los acercamientos hacia Cuba y Venezuela, países al que condena como “dictaduras”. Eso se ha ido expresando en la naturaleza de la cumbre.
Si en la última de éstas (Panamá 2015) por primera vez todos los 35 Estados americanos estuvieron presentes, en la que se viene, Trump aún no ha garantizado su presencia y se contemplan hacer algunas expulsiones.
Venezuela se ha convertido en el blanco de la primera exclusión. A ésta se le acusa de tener un régimen que viene violando los derechos humanos y ser autoritario, mientras que Washington abiertamente promueve un golpe para destituir al “socialismo bolivariano”, el movimiento que inició la ruptura del aislamiento de Cuba y el fin del proyecto de libre comercio en las Américas.
Una norma consiste en que a todas las naciones que conforman una alianza diplomática se les permite enviar a su jefe de Estado a una cumbre oficial de éstos, los cuales, a su vez deben contar con la debida protección. Cuando al gobernante de uno de estos miembros se le veta participar, se está poniendo en juego los acuerdos de no injerencia y se está poniendo en juego el futuro de dicho bloque internacional.Los EEUU deben incluso tener que permitir que arriben a Nueva York varios enemigos suyos para que puedan hablar en la sede de las Naciones Unidas, pero el presidente peruano Pedro Pablo Kuszynski ha decidido que puede romper unilateralmente ese principio e irrogarse el derecho de expulsar de la cumbre a uno de sus 35 integrantes sin que medie un consenso entre todos ellos acerca de eso.
Si a Venezuela no se le permite hacerse presente mediante su presidente, se corre el riesgo de que ésta no sea una cumbre de todas las naciones americanas y que se termine produciendo una ruptura de dicho organismo. El argumento que se da para excluir a Caracas es que dicho gobierno ha roto las cláusulas democráticas aprobadas anteriormente, pero, bajo este argumento también se podrían excluir a otras naciones, como veremos luego.
Esa es una situación sin precedentes y que produce un escenario muy grave. Por un lado puede conducir a auspiciar cada vez más abiertamente un “cambio de régimen” en Venezuela mediante un golpe castrense o una conjugación de distintos niveles de intervención extranjera en los planos económico, político o militar. Por otra parte puede llevar a una fractura de la Organización de Estados Americanos (OEA).
La actual amenaza del gobierno de Kuszynski para impedir la presencia del mandatario de Venezuela en la cumbre, incluso amenazándolo con matarlo si se atreve a querer venir, es algo que puede jugar en contra suyo.
Kuszynski ha decidido convertirse en un gran aliado de Trump buscando que la Casa Blanca le dé un cheque en blanco. Él espera que EEUU presione al fujimorismo para que abandone los intentos de deponerlo y colabore con su administración. Para marzo se espera que se discuta en el congreso un segundo pedido de vacancia presidencial donde esta vez los 25 parlamentarios del centro a la izquierda estarían unidos en ello (y no divididos como en la votación de diciembre) y, si logran atraer a Keiko Fujimori existen muchas posibilidades para que Kuszynski pueda terminar siendo desaforado, con lo cual luego le vendrían acusaciones judiciales buscando apresarle.
De darse este último escenario, el presidente peruano que quiso impedir la presencia de su homólogo venezolano en la cumbre pudiese ser aquel que no participase en la cita de mandatarios de Abril mientras que Maduro sí podría hacerlo. Hasta ahora no se sabe si el presidente norteamericano va a asistir, como siempre suele suceder, a la cumbre. Todo depende de cómo evolucione la crisis abierta.