Como tema de reflexión de año nuevo es muy pertinente escoger a la Verdad. ¿Qué es la verdad? es siempre la misma. El que pondere en ella logrará la correcta respuesta: Una especie de brillante de mil caras que refracta cada una de ellas los variados colores del arco iris, según sea la capacidad de conciencia del que lo observe.
Jesús conoció la verdad. Buda de igual modo. Moisés, Patanjali, Krishna y Mahoma lograron ponderar la verdad.
Sin embargo, el método y la vía de conocer la verdad varían en un sentido u otro. En esencia, los seres humanos somos uno. Todos estamos unidos a los demás, por ser de la misma esencia y naturaleza.
Dios es la verdad y ésta es la cualidad del ser. También la verdad es esencia divina. Para la Kabalah, la verdad es Ain Sof y al manifestarse fue denominada Jehovah. Para el misticismo en la India y la metafísica occidental la verdad viene a ser “la experiencia de estar en comunión profunda con la eternidad de la existencia y con la totalidad, la perfección, la grandeza y la magnificencia de lo que es”. En este orden de ideas la verdad es universal, por lo que no se debe asumir tanto lo uniforme como la universalidad del concepto: Somos, desde luego, diferentes en razas, credos, cultura, inteligencia, innovación, grado conciencial y destreza. Sin embargo, uniformes por ser hijos del mismo Creador, llámese Dios, God, Jehovah, Alah, Brahman, Dieu, etc; en consecuencia, universales según la Ley de Correspondencia, una de las siete leyes que rigen el cosmos infinito.