El momento difícil por el que atraviesa la humanidad requiere ahora, más que en otras circunstancias de nuestra historia como República, sensatez. La pandemia, las dificultades de nuestro pueblo, muchas inducidas por el bloqueo y las unilaterales medidas económicas, todo nos llama a la consciencia.
Nos convoca a la fraternidad, a la lógica elemental de buscar soluciones conjuntas, de imponernos sobre la confrontación, en un momento que requiere luchar por la sobrevivencia como sociedad, como nación.
Racionalidad a los opositores extremistas, ciegos de odio y de rabia. Este año, confiando en que se recupere la normalidad tras el Covid-19, habrá elecciones legislativas El año entrante elecciones de gobernadores, alcaldes, consejos legislativos y municipales. Sin embargo, de nuevo parecen dispuestos a lanzar la oportunidad por la borda al desconocer que es a través de estos procesos democráticos donde se decide el futuro del país.
Siguen insistiendo en los atajos, en la aventura violenta. Los hechos del domingo 3 de mayo en la madrugada en las costas del estado La Guaira, tienen la marca de ese espíritu aislado de la realidad, egoísta, destructivo y apresurado. Sin considerar el llamado que en días recientes realizara nuevamente el Presidente Maduro a las fuerzas políticas de “poner las diferencias a un lado”, “un alto al fuego” para responder en unidad a la crisis.