Opinión

La Opep y los no Opep

Hugo Hernández Raffalli Exdirector de Pdvsa  [email protected]

Para poder seguir explotando y exportando petróleo, es clave estabilizar los precios, para que se produzca un diferencial aceptable  entre costos de producción y precios de venta.

Los precios del petróleo se derrumban en los mercados ante la mirada indiferente de la Opep y los no Opep. Cabe recordar que el mercado mundial de petróleo demanda diariamente cerca de 92 millones de barriles, de los cuales los países que forman parte de la Opep producen y exportan cerca de 30 millones diarios. Los otros 2/3 de la producción proviene de los países no Opep. 

Los precios del petróleo, en los niveles actuales, no favorecen a los países productores y exportadores de petróleo. La mayoría de las economías de estos países tiene su fundamento en el petróleo, razón por la cual, los países están sufriendo los embates de menores ingresos, que finalmente repercuten en contra de sus pobladores.

Hemos señalado, en anteriores artículos, que en el mundo está desatada una guerra mundial en materia económica. Las guerras convencionales están en pleno desarrollo en lugares geográficos muy puntuales. La guerra económica está en todo el planeta. El predominio económico financiero se pone de manifiesto, de manera clara y determinante, cuando se han utilizado, nuevamente, el exceso de producción de petróleo, como una manera de deteriorar el precio del petróleo. 

Esta guerra en contra de los precios del petróleo, ya había sido advertida por las grandes potencias mundiales. Los Estados Unidos, el mayor consumidor de petróleo en el mundo, decide a partir del año 2013, cuando los precios del petróleo rondaban los $ 100 por barril, convertirse en un productor de petróleo, con vista a autoabastecerse. Eso trajo como consecuencia la reactivación de las explotaciones de las áreas de las lituitas con el sistema “fraking”, con el que se incrementó la producción en más de 3 millones de barriles. En el año 2015, el Congreso Americano, deja sin efecto la ley que prohibía las exportaciones de petróleo, bajo la perspectiva del autoabastecimiento y excedentes de producción. Igualmente, para el caso  de Siria, con producción de petróleo comercializada por los grupos rebeldes, en condiciones no apropiadas. También impera el ingreso de Irán al mercado, luego de levantarse las sanciones por uso de las armas atómicas. El papel de Irak en el mercado. En fin, el incremento de la producción de petróleo, ante precios altos era permisivo. Hoy en día, con el derrumbe de los precios del petróleo, han salido del mercado ante la imposibilidad de producir sin ganancias, ya que el costo de producción y el precio de venta, en todo caso, produce pérdidas. Ha sido una ilusión pensar que ante un incremento desproporcionado de la producción, el precio del petróleo se mantuviera alto. Sin embargo, esta situación ha traído muchas consecuencias negativas para todo el  mundo.

Los países Opep y no Opep tienen la necesidad, urgente, de convocar una reunión de jefes de estado y mandatarios, con el propósito de estabilizar los ofrecidos del petróleo. Esa es la razón de ser de la Opep. Ya la defensa de los mercados carece de sentido. Para poder continuar explotando y exportando el petróleo, es indispensable estabilizar los precios, para que se produzca un diferencial aceptable y manejable, entre los costos de producción y los precios de venta.

Venezuela vive una grave crisis económica, de la cual no se escapa ningún venezolano. Hay que unirnos todos, sin ventajas y provechos políticos, para sacar a nuestro hermoso país de esta delicada situación. La confrontación de poderes, podría llevar a Venezuela a la profundización de la crisis y al malestar social, con lo cual perderíamos todos. Las soluciones deben ser consensuada, acordadas entre el sector político, social y económico. El Gobierno necesita de los sectores productivos, para lo cual hay que rectificar en los roles de ambas partes, donde hay que abonar y facilitar la producción interna de los bienes y servicios, evitando el despilfarro de las importaciones.

En estos tiempos tormentosos, es imperativo reconocer los errores cometidos y el propósito de enmienda y de rectificación. Ese reconocimiento le dará altura y transparencia y las posibilidades de encontrar la manera de encausar las soluciones, no fáciles, para nuestra querida Venezuela.

Que Dios nos proteja y le de sabiduría a quienes tienen en sus manos las decisiones sobre el futuro de nuestro querido país.

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