El pasado domingo el pueblo venezolano demostró su grandeza. Recibió amenazas, amedrentamiento, intento de chantaje y respondió con dignidad y decoro al negarse a acudir a la farsa montada por el dictador Nicolás Maduro. El pueblo venezolano desobedeció masivamente a la dictadura y sin duda dio una lección que ha sido asumida nacional e internacionalmente.
Les doy solo unos datos. Según este gobierno dictatorial, cerca de 17 millones de personas tienen el carné de la patria, más de 7 millones tienen el carné del PSUV y más de 5 millones son funcionarios públicos. Según las cuentas de los tres equipos de los que dispuso el Frente Amplio Venezuela Libre –uno para detectar irregularidades fuera de los centros de votación, especialmente el chantaje con los puntos rojos, las cajas clap y el carné de la patria; otro para detectar las irregularidades en las mesas y otro para hacer conteo rápido–, la participación en esa farsa se reduce al 29%, lo que quiere decir que más del 70% de los electores se negaron a prestarse a esa estafa.Esto quiere decir que, a pesar de que la dictadura le ofreció a los portadores del famoso carné que, de asistir a esa trampa les transferirían la suma de 10 millones de bolívares, correspondientes a 4 salarios mínimos más cesta ticket, más de 14 millones de los 17 que lo portan, decidieron no dejarse chantajear. Ese solo hecho es un motivo para la esperanza, para reconocer y asumir la dignidad del pueblo venezolano, agobiado por la crisis, pero firme ante las intenciones manipuladoras.
Venezuela rechaza la dictadura de Maduro y quiere cambio en la conducción del Estado. Hemos demostrado que los que queremos democracia somos mayoría, los que queremos libertad somos mayoría. Maduro hizo un ridículo mundial.
Lo sucedido el domingo es una demostración de que el voto ha perdido su sentido en Venezuela. Y nuestra labor, nuestro trabajo, nuestra lucha debe ser para recuperar el voto, lograr elecciones libres, sin coacciones, sin ventajismo, con condiciones mínimas, en libertad. Para esto es necesario desmontar ese Consejo Nacional Electoral que, bajo la conducción irresponsable de Tibisay Lucena, sigue actuando como secretaría de asuntos electorales del PSUV. Ese CNE dirigió todas las violaciones a la Constitución, a la ley y a la prudencia necesaria para conducir un proceso electoral. Produjo unos números abultados que en nada reflejan lo que pasó el domingo en nuestro país.
