Pudiéramos analizar el elemento distorsionador de las crisis cuando en la búsqueda de soluciones fáciles o justificables aplicamos algunos comportamientos o praxis que se describen al margen de la ley y la moralidad.
Sobre esta reflexión refería el padre Numan Molina, párroco de la iglesia San Francisco en la ciudad de Caracas, que según el diccionario de la Real Academia Española quiere decir en su primera acepción: “Afán excesivo de riquezas”.
Es una conducta compulsiva por acaparar todo para sí, sin importar las carencias del hermano. El codicioso es aquel que termina siendo esclavo de sus propias compulsiones de acaparamiento.
Reflexión oportuna para los momentos que vivimos, congestionados por la angustia y el desespero como consecuencia de la feroz arremetida contra la economía venezolana, sin desestimar la crisis que agobia al mundo entero, por lo que es importante resaltar todas las inventivas que viene desarrollando el Estadio venezolano para palear esta situación y, además, como señalan grandes estudiosos de las crisis, debemos aprender de estas en la aplicación de soluciones no rutinarias o costumbristas.
