Diversas son las interpretaciones de lo que acontece en la convulsionada región latinoamericana, en búsqueda de cambios a través de diversas vías, según sea el terreno en disputa y las tensiones inherentes a cada país.
En un marco de confrontaciones internas y presiones geopolíticas, las interpretaciones varían desde una lucha contra el neoliberalismo, la certeza de la derrota y fin del modelo, hasta predicciones de un retorno triunfante del progresismo por diversas vías.
América Latina -bajo el fuego cruzado de una guerra de relatos- se ha convertido en un laboratorio comunicacional, donde se confronta la información emanada de los medios tradicionales con las narrativas transmediáticas construidas colectivamente.
Sin disimulo, los medios tradicionales -devenidos en espacios bélicos y al servicio de causas políticas- visibilizan, ocultan y/o legitiman razones, estrategias y políticas. Un nefasto pacto político-mediático deteriora la función informativa y afecta la capacidad crítica de las audiencias; criminaliza la protesta ciudadana, deslegitima las razones de los pueblos y desconoce resultados electorales. Ante el imperio del periodismo bélico, se pretende silenciar o distorsionar la compleja realidad de la región.
