Opinión

Gobierno y Asamblea: ¡A sentarse!…

Conversando con un amigo el fin de semana, se le ocurrió que a alguien del pueblo llano y de a pie, debía invitársele a pararse en el púlpito del hemiciclo de la Asamblea Nacional para ofrecer el discurso de instalación de la nueva asamblea el próximo 5 de enero. Entonces, el pueblo venezolano pediría la palabra… Y diría…:

“Primero que nada, Gobierno y Asamblea Nacional, permítannos exigirles que se sienten a escucharnos con detenimiento. No queremos ser interrumpidos. Como premisa primordial hacia esa escucha atenta que nos dispensarán, queremos recordarles que somos nosotros los que tenemos la palabra.

Que somos nosotros los depositarios del poder originario que ustedes reciben a través de nuestro voto universal, directo y secreto y, que a su vez, les afrentamos con nuestro cotidiano reclamo por ser atendidos y ser protagonistas de nuestro propio destino. Por lo cual, nos sentimos en el derecho constitucional de demandarles que debemos estar presentes y sin falta, en su agenda legislativa y de gobierno desde hoy hasta siempre. ¡Ya basta de olvidos!… ¡No somos pendejos!…

Sin muchos más preámbulos y siendo más claros y precisos: nosotros somos el poder; no lo son ustedes. Ustedes sólo lo ejecutan. Y en nuestras manos queda la responsabilidad de hacer contraloría día a día en cada uno de sus discursos y acciones.

Nuestro contexto político es delicado y no tienen en sus manos un cheque en blanco firmado por nosotros. Nunca lo han tenido. Han sido déspotas en asumir que lo tenían y, por ende, hicieron lo que les dio la gana; pero no más… Apelamos a su sindéresis para sumar voluntades y causas comunes. Tienen un compromiso urgente e ineludible con el país en buscar soluciones a nuestros graves problemas económicos y políticos, y deben cumplirlo. ¡Se les va su vida y permanencia en el poder en ello!…

Aclarada esta premisa, les exigimos a ambos, consignatarios de nuestro poder como pueblo, el cumplimiento de los siguientes tres puntos: 1) Entiéndanse y respétense. Estamos hartos de su insensatez. Sabemos que no se las llevan bien y que sus propuestas, son antagónicas, pero eso no nos importa. Queremos que se sienten, conversen y lleguen a los mínimos acuerdos que permitan darle solución a nuestros problemas económicos y políticos más urgentes. Y es sencillo: ¿Es que acaso no es evidente que no queremos seguir haciendo colas gigantescas para comprar lo que necesitamos para comer y vivir en nuestro día a día?…

¿No es suficiente la evidencia como para darse cuenta que estamos hartos de eso?… Pero más aún: ¿No se dan cuenta que con su actitud política personalista, partidista y sectaria, están enterrando cualquier posibilidad de permitir que al menos, uno de los problemas más prioritarios —el del desabastecimiento— sea solucionado?… ¡Por favor, hagan algo ya!… Nuestro problema es político y económico —en ese orden—. Les requerimos que retomen la principal motivación de sus discursos y los hagan realidad. Dejen a un lado su falsedad y asuman su rol protagónico e indispensable en este contexto de polarización extrema y absurda; rómpanla; acaben con ella; es su oportunidad para poder destrancar el juego…

2)  Al Gobierno le pedimos que asuma su responsabilidad. El resultado electoral del 6D debe demostrarles que estamos totalmente conscientes de lo que hacemos. Ni se les ocurra pensar que fuimos engañados. Eso sería un irrespeto a nuestra inteligencia. Seguimos hartos de su incapacidad para hacerse responsables y, en consecuencia, apropiarse de los retos necesarios para plantarse con la cara limpia frente a nosotros y pedirnos disculpas. Estamos claros que son seres humanos y que comenten errores en sus roles históricos, pero por favor, no metan el cuello en la arena como el avestruz cuando los descubren. La verdad es necesaria en estos momentos. ¡Les exigimos rectificar!…

3) Gobierno y Asamblea: ¡A sentarse!… Hoy 5 de enero, estamos muy preocupados y consternados, porque sabemos que no será fácil asumir una agenda de respeto y entendimiento, en función de lograr los mínimos acuerdos, consensos y “negociaciones”.

Y colocamos entre comillas la palabra “negociación”, porque no significa que “negociando” dejarán el pellejo de sus convicciones en esa silla aterciopelada de color vinotinto. Negociar significa escudriñar en los puntos de encuentro y decidir cuáles dejar a un lado por el “momentum” que vivimos y dejar los otros para después. No es tontería. El 2016 se presenta muy complejo en lo económico, y lo político debe jugar en ese tablero de ajedrez sin miramientos para poder llegar a algo…

Queremos que sepan que nosotros entendemos muy bien lo que ocurrirá si no lograrán entenderse. No podemos pensar que, en el marco de un 2016 lleno de entuertos en lo económico, además debamos vivir en un país ingobernable, con un poder ejecutivo adversando radicalmente al legislativo y viceversa.  

Y es aquí donde una vez más volvemos a exigirles, pero con las lágrimas en los ojos, que piensen en el país; no en ustedes…”

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