Luego de conocerse los resultados de las elecciones del 10 de diciembre de 2017, se ratifica lo que muchos estudios reflejaban: El adversario a vencer por parte de los sectores opositores que presentaron candidatos no era el gobierno era la abstención de los electores opositores. El gobierno con el 30% de apoyo popular tiene hoy bajo su tutela 308 alcaldías, 19 gobernaciones; mientras que la oposición solo tiene 4 gobernaciones y 27 alcaldías.
Los escenarios para el primer trimestre del año 2018 son poco alentadores para la economía familiar con una inflación de 1250%, mayor escasez, poco efectivo y serios inconvenientes en la distribución de gasolina y diésel que afectará el escaso transporte terrestre, aéreo y marítimo.
El gobierno seguirá estimulando las divisiones en la oposición para seguir ganando elecciones con pocos votos. Las políticas públicas para la transformación del Estado quedarán engavetadas debido a que para el gobierno es mucho más efectivo repartir Clap, Bonos, Carnet de la Patria que hacer obras, y el hambre seguirá dominando la escena de necesidades lo que hará más fuerte al gobierno, por ser quien controla los alimentos.
Los partidos políticos opositores deberán sincerar su ruta de acciones nacionales e internacionales, si quieren representar un bloque de fuerza deben necesariamente estar unidos. No es nada estratégico que entre aliados se señalen, o es que no se termina de entender que el adversario al cual se enfrentan es hábil, o simplemente los partidos políticos quedarán reducido hasta poco a poco desaparecer.
