Los hombres trabajan en lo que sea y duermen en las plazas. Las mujeres, se unen y alquilan piezas y venden su sexo en los hoteles.
A pesar de las controversias entre Colombia y Venezuela sobre la península Guajira y el golfo, ese territorio y mar para los wayuu sigue siendo la gran nación indígena. Pasaron los tiempos y vinieron todos los problemas y hoy sufrimos en la vida republicana de ambos países con muchos inconvenientes. Solo bastaría con mencionar el hambre y la desnutrición con muertes de niños.
En estos días pasé cuantos días en varios lugares de la Guajira, triste realidad y ausencia total de políticas públicas, indígenas y fronterizas de los dos Estados. Por lo menos dialogué con el nuevo gobernador del Departamento de la Guajira y los alcaldes de Uribia y Maicao, encuentros que nunca se consiguen en los municipios de la sub-región Guajira del Zulia, salvo con el alcalde de Mara.
La tormenta fronteriza es grave: desorden, desespero de la gente nativa, desocupación, hambre, inseguridad, corrupción de las autoridades fronterizas, tráfico de drogas, ausencia de servicios públicos y violación de los derechos humanos.
Fui testigo de la muerte de cinco menores wayuu, por desnutrición, en San Juan del Cesar, Manaure y Uribia. Escuché por los medios una rueda de prensa de las Farc en la que pedían ley de Amnistía. Los bloques Martín Caballero piden garantías para ir al Corregimiento de Conejo en la Guajira. Los guerrilleros, más de 300, tienen solicitudes que a través de Nolberto Velásquez “el Profe” y Silfredo Mendoza, comandantes guerrilleros fueron planteadas. Ha sido una novedad la presencia de exguerrilleros en la Guajira en el marco del acuerdo de paz.
Otra lamentable noticia es la presencia de muchachos y muchachas del Zulia en todas las poblaciones del Departamento de la Guajira buscando pago en pesos y luego cambiable en bolívares. Los hombres trabajan en lo que sea y duermen en las plazas. Las mujeres, se unen y alquilan piezas y venden su sexo en los hoteles. Otros zulianos se dedican a delinquir y varios han muerto en manos de las autoridades colombianas. Triste realidad, producto de la situación que vive Venezuela.
Lo otro comentable, es que los colombianos están publicando obras de todo género y muchos libros. Y nosotros nada. Tengo tres obras listas y no hay por donde editarlas.
Finalmente, se nos fue “Tere”. En el mundo y en PANORAMA hay varias de sus obras que quedan como testimonio del arte wayuu. También reconocer al gobernador, Francisco Arias Cárdenas, la remodelación y rehabilitación del Hospital Binacional de Paraguaipoa. Le toca a la comunidad cuidarlo. Gobernador, faltan los mínimos trabajos en Alitasía.