Un emprendedor se asume como aquella persona capaz de identificar una oportunidad para la creación de una nueva organización o para la conducción del crecimiento de una organización ya existente.Por lo general, el emprendedor es ajeno al ár
Un emprendedor se asume como aquella persona capaz de identificar una oportunidad para la creación de una nueva organización o para la conducción del crecimiento de una organización ya existente.Por lo general, el emprendedor es ajeno al área financiera y siente cierto temor ante los conceptos e información económico – financiera de su proyecto. Si bien conoce su mercado objetivo, así como las estrategias que debe implementar para lograr entrar y en un tiempo posicionarse en el sector, desafortunadamente, muchos de ellos se alejan de los asuntos financieros, tributarios e incluso laborales, pensando que es suficiente su intuición.
Nada más lejos de la realidad. Si bien, no es necesario ser un experto en estos temas económicos – financieros, sí es importante realizar un seguimiento a algunos indicadores clave, que les permitirá conocer los resultados de su negocio, sus fortalezas y debilidades, qué decisiones debe tomar para crecer y expandirse.
El primer concepto que debe tener en cuenta como empresario, es que su negocio no es una caja negra que habría que romper para conocer la información que contiene, sino que existe todo un sistema de hechos económicos que la afectan, los cuales se muestran en un sistema de información diseñado para proporcionar esos datos que lo ayuden a la toma de decisiones.
Para ello se podrá apoyar en un contador, que en resumen le entregará al menos tres Estados financieros relevantes que debe revisar: un balance general, donde se muestran sus activos (bienes que posee), sus pasivos (obligaciones o deudas como fuentes externas de financiamiento) y el patrimonio (capital de los accionistas); un Estado de resultados o de Ganancias y Pérdidas, en el que se muestra el resultado del período como diferencia entre sus ingresos y gastos; y un Flujo de caja, que mostrará su disponibilidad en caja al principio y al final del período.
El objetivo será revisar cuál es su situación patrimonial, sus necesidades presentes de financiación e inversión, su situación financiera, sus resultados y desde ahí realizar la proyección futura de la empresa, sus posibilidades de crecimiento y sostenibilidad en el tiempo.
En definitiva, son tres los aspectos sobre los que debe tener claridad quien tiene poco tiempo gestionando su propio negocio o está al frente de una empresa naciente o en marcha: (i) su capacidad para hacer frente al pago de sus compromisos de corto plazo (liquidez); (ii) su capacidad para hacer frente a los compromisos o exigibilidad a largo plazo (solvencia) y (iii) la capacidad para generar resultados positivos actuales y futuro (rentabilidad).
twitter: @josegrasso