En el liderazgo opositor está la solución de los males de la nación. De ellos depende el cambio de este nefasto gobierno. Si se unieran, el camino sería más corto. La alternativa se pudiera ver a la vuelta de la esquina. Y todos empujaríamos en una sola dirección. Crecería el ánimo y el coraje se elevaría a la endécima potencia. Pero en todo caso hay que respaldarlos. Con sus aciertos y desaciertos. Debemos entender que la situación no es fácil. Vivimos en una trama y maniobra política permanente y compleja. La estratagema constante y brutal oficial no da tiempo sino para el contraataque defensivo. En la defensa se va la fuerza y también la reserva. El gobierno controla todos los poderes y a él nadie lo fiscaliza ni investiga. Escenificamos una lucha desigual donde las ventajas están del lado gubernamental. Sabe que la mayoría de las personas están contra ellos y por eso les mantienen en un encierro psicológico y comunicacional, con el objeto de dominar la conducta de quienes dependen de los programas estatales. Un inflexible control social. ¡Cambian comida por sumisión política!
Convicción y vocación de poder
Sin embargo, no hay que desvanecer tenemos que espolear el caballo de la esperanza y la confianza en nosotros mismos. La guerra es dura pero podemos ganarla. La libertad y la democracia se bregan todos los días. Es la civilización contra la barbarie. La sabiduría contra la ignorancia. Los pueblos que han prosperado son aquellos cuya historia está llena de heroísmos, sueños de titanes y ejemplos de hidalguía y dignidad. De todo eso tenemos bastante en nuestras raíces antropológicas e históricas. Así que a batallar, dar ejemplo de convicción democrática y vocación de poder. Tenemos la razón y el mundo civilizado está con nosotros. En nuestras manos el destino de la república. Y en las acciones descansa la suerte del país. Luchemos con la frente en alto, la visión de un futuro promisor y la seguridad de triunfar porque tenemos la fuerza suficiente y la decisión de salvar a Venezuela. Como ha sido convocado, el 16 de los corrientes, todos salgamos a la calle y demostremos que la popularidad de Maduro ha mermado sustantivamente. Y la fuerza de Guaidó continúa organizada y combativa.
El repudio al gobierno ronda el 80%
