Hace algunas semanas me incluyeron en un grupo de WhatsApp. Con algunos de ellos habíamos compartido experiencias de servicio público desde el gobierno regional del Zulia, de otros tenía referencia por los mismos compañeros de trabajo.
He sido reacio, pero respetuoso, a participar en las discusiones que califican o descalifican, convencido de que tenemos todos de ángeles y demonios, de que nuestra lucha más importante es la interna para ser buenos, en el mejor sentido y hacer el bien posible a la creación y a nuestros semejantes.
Pero lo que me ha emocionado y reconciliado con nuestro quehacer y nuestro gentilicio, es que de la discusión se pasó rápidamente a la propuesta para crear, producir, aportar, que es lo que necesitamos.
Este domingo tocamos el tema de energía fotovoltaica. Ya con la ayuda de algunos de ellos habíamos colocado en 2014, convencidos pero novatos en el tema, luminarias con paneles solares en el Distribuidor Pompeyo Davalillo, entrada a Ciudad Ojeda, un sistema de iluminación con tecnología LED, alimentado con energía solar, método novedoso, ecológico, duradero, hoy en día canibalizados y robados. También realizamos la experiencia en 2016 con el Paseo del lago 2 y 3, que en la actualidad se encuentran abandonados.
