Opinión

En opinión: Sumó más la paz

La llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) decía que el problema era Nicolás Maduro y desató toda la violencia de la que es posible contra todos los venezolanos. El Presidente convocó a una  ANC para enfrentar la violencia y ahora la MUD dice que el problema es la Constituyente y Nicolás Maduro sigue siendo Presidente.

La MUD invirtió su capital político en un circo y le crecieron los enanos. Los problemas, cualquiera que estos sean, sólo aceptan soluciones, salidas, alternativas, no otros problemas. Aunque la dirigencia opositora prefiera llamarla “la calle” y sus medios la publiciten como una epopeya templaria e intenten hacer pasar el vandalismo por heroísmo, la violencia no resuelve absolutamente nada y menos cuando pretende acorralar a la política.

Con los resultados electorales del domingo pasado el presidente Maduro se anotó una victoria importante, fundamentalmente, porque ofreció una real alternativa a la real posibilidad de que por el camino de los trancones y los trancazos termináramos matándonos y porque duplicó los problemas a sus adversarios. Ahora es él y la Constituyente. La crisis económica del país, que es la mayor demanda que el pueblo le hace al Gobierno, no parece haber variado en nada. Los problemas de Maduro como presidente siguen allí, ahora con la expectativa de que la Constituyente ayudará a resolverlos. El Gobierno nacional ganó la paz pero no la guerra económica que era el principal problema del pueblo antes de que a los Fouché y a los Maquiavelo de la MUD se les ocurriera la brillante estrategia del trancazo.

Nadie puede baipasear a la historia. Los procesos históricos tienen sus tiempos, las crisis mismas tienen sus ritmos, a veces sincopados por cierto, y hay que saber danzar con ellos. Si te apresuras pierdes, si te retrasas pierdes, si pierdes el paso, pierdes. Hay que bailar con la crisis pero la MUD, que sabe cómo crearlas muy buenas, no tiene oídos y sí dos pies derechos.

La prueba reina de esto es que la primera reacción de la dirigencia mudesista a la masiva participación en las elecciones del domingo pasado fue llamar a otro trancazo. No podrán tener otra respuesta porque la violencia sólo acepta más violencia. Tendrían que plantearse la posibilidad de retomar la política, que empezó a ser desplazada desde las guarimbas de 2014, pero hay unas facturas que pagar y nadie parece tener suficiente capital político para cubrir los costos y sobrevivir a eso. Nicolás Maduro en cambio logró llevar un peón hasta el otro extremo del tablero y lo convirtió en una reina con la que podrá a su vez sacar del juego a dos piezas que, adelantadamente, le habían cantado jaque: la Asamblea Nacional y la Fiscalía General de la República.

Pero la jugada que promete ser fulminante es no cerrar el juego. Mantener las elecciones de gobernadores como anunció el presidente Maduro la madrugada del lunes desde la plaza Bolívar de Caracas obligará a la MUD a: 1) Inmolarse en sus muladares del este, 2) implosionar en pequeños fragmentos, 3) construir desde la política una estrategia electoral unitaria para lo que tendría que asumir colectivamente el costo político del 30 de julio.

Ganada la paz, la Constituyente tiene ahora el reto de convertirse en la más útil herramienta del pueblo y del Gobierno para crear las soluciones que la crisis reclama, llevar a cabo desde el reconocimiento de los otros el diálogo nacional que prometió, hacer justicia, sin perder de vista que lo que le dio legitimidad, lo que la hizo posible, es el convencimiento de la mayoría de los venezolanos de que con ella mantendremos la paz. Hoy el pueblo está más empoderado de lo que es una Constituyente y qué es y para qué sirve una Constitución por lo que los resultados no pueden ser sino más libertad y unidad nacional. Tienen la palabra señoras y señores constituyentes.

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