Tiempo de rumores, cuchicheos y secreteos. Espionaje y contraespionaje. Información y contrainformación. Las bolas van y vienen. Revientan las redes y los laboratorios mediáticos de manipulación ponen a trabajar sin descanso cada operador. Se busca imponer una matriz de opinión favorable a cada postura. Está en juego el destino de la nación y pareciera que cada quien echa el resto. ¡O comemos salmón o morimos arponeados! Tanto que al comienzo de semana la invasión extranjera militar era “evidente”. El país estaba rodeado de ejércitos extranjeros de ocupación –Brasil, Colombia, Guyana, Holanda y EE UU – y en horas entrarían bombardeando. Mientras, el fiscal Tarek William Saab  denunciaba que Colombia bombardearía a Venezuela. Y el presidente de la República imploraba al Papa para que evitara la invasión norteamericana.       Una dinámica de objetivos contrapuestos. Unos tratando de imponer la zozobra y la angustia en una salida inmediata del presente gobierno por medio de una invasión militar o golpe de Estado. Estimulando la esperanza en un nuevo gobierno que termine con las penurias sociales de la crisis económica, traiga, la paz, la democracia, la institucionalidad y autonomía de los Poderes Públicos, libere los presos políticos e instaure un gobierno de transición. Establezca la gobernabilidad respete los Ddhh y se ponga a tono con las expectativas de progreso y bienestar de la familia. Por otro lado, el Gobierno de  Maduro aparentando que no está pasando nada, que estamos en un mundo inmejorable, la gente gozando de las fiestas carnestolendas viviendo en un mundo feliz.        Estas son las expectativas e incertidumbres. El país vive una intensa calma y la hambruna se extiende indetenible. La inflación supera el 4 mil%. Los ingresos familiares no cubren el 20% del precio de los alimentos y medicinas en un hogar de 4 miembros. Los políticos juegan a la política y los ciudadanos descargan su ira en las redes sociales. Sueñan con tiempos mejores de progreso y tranquilidad. Una verdadera tragedia la que atraviesa la República con este gobierno   impopular y arbitrario.  ¡Que hasta una invasión es “justificada” por la mayoría de las personas! Frente a la errática y débil política opositora para muchos no queda otra que una intervención extranjera. Porque el asunto es salir del Gobierno de Maduro a como dé lugar. La oposición tiene que restablecer la unidad y seleccionar un único líder (…).    Todo esto pasa mientras el país se encarrila hacia las   presidenciales sin garantías, árbitro independiente ni observación internacional autónoma. El papel del liderazgo opositor luce ambiguo e  incongruente y la mayoría de los electores pareciera que no están dispuestos a votar. Entonces, lo que se perfila es una elección para elegir a Maduro y una comparsa de acompañantes que aparentarían oposición cerrando así el elenco de actores de una obra electoral de voto “universal ,  libre  y  secreto”. Mientras tanto, la presión internacional no reconocerá los resultados de las elecciones y pide no participar el 22 de abril; porque legitimaría al Gobierno de Maduro.