El libertador Simón Bolívar dice en su Manifiesto de Cartagena que la impresión de papel moneda fue una de las razones por las que se perdió la primera República. La quinta ha anunciado para junio próximo su segunda reconversión monetaria y aun así, y aunque actúa como agente de un imperio más poderoso que el antiguo español, la oposición está lejos de ser Monteverde.Lo que queda claro es que la “guerra económica”, como la llama el Gobierno, es una guerra de papel moneda, literalmente. La polarización política llevada al ámbito económico. Por un lado el Gobierno no sabe o se niega a saber cuál es el precio del dólar en bolívares aunque esta realidad le salte por todos lados –ver cotización del Dicom, valor del Petro en dólares, etc.- y por el otro la oposición que aliada con capitales de Miami y Cúcuta ha impuesto un precio que tampoco se corresponde con la economía real.Pero en la economía, como en la política, la fulana polarización les hace a ambos extremos perder el foco sobre lo esencial, sobre la gente, en el caso de la política, y sobre la producción de bienes y servicios, en el caso de la economía.La MUD o como quiera llamarse la oposición ahora no tiene más propuesta para los venezolanos que la antinomia. Abstenerse es una opción, es verdad, pero es una opción que a la final no es nada o, en todo caso, es eso, abstenerse y ya. La cosa es más vomitiva cuando te percatas, después de escuchar a analistas como Luis Vicente León, que no hay condiciones para ir a elecciones porque ni Leopoldo López ni Enrique Capriles pueden ir como candidatos, ergo, nadie puede ser candidato o candidata, ni para concejal o legislador estatal.López y Capriles, como dirigentes políticos, han resultado ser como esos chamos que son dueños del bate, los guantes y la pelota y cuando ellos no juegan, nadie juega. Te apuesto con billetes de la futura reconversión monetaria que si alguno de los dos pudiera ser candidato, la oposición iría a las elecciones aunque Tibi Lucena se clonara cinco veces y ocupara todos los cargos del CNE.En lo económico la oposición ha revivido a los “profetas del desastre” que no saben cómo salir del desastre. Da nauseas ver como dirigentes de oposición se solazan en radio y televisión describiendo lo mal que lo estamos pasando, me recuerdan a esa gente que utiliza niños enfermos o ancianos desvalidos para pedir dinero. Por su extremo, el Gobierno dice que tenemos que superar el rentismo ¿pero la monetarización digital de la Faja del Orinoco, es decir, el Petro, no son el rentismo por nuevas vías? El asunto sigue siendo comprar alimentos, medicinas, etc., en el extranjero para distribuirlos por debajo del precio real de las mercancías. La distorsión creada en la economía es surrealista. Se anunció un supuesto aumento de la gasolina porque el billete de menor denominación que circulará a partir de junio próximo es de 500 y no habría cómo pagar el combustible ¡a ver! el precio del combustible no se fija a partir de los costos asociados a su producción sino con base a la manipulación monetaria. Se supone que esa situación es para beneficiar al pueblo, pero el pueblo más pueblo no tiene carro. Los carritos por puesto, buses y microbuses han desaparecido a pesar de la gasolina despilfarrada. El Gobierno ha admitido que tiene cientos de autobuses de la Misión Transporte paralizados porque no hay dólares para comprar repuestos, pero gasta millones de dólares en comprar aditivos para la gasolina de 95 octanos que usan las camionetas de alta cilindrada con tanques de hasta 120 litros. Qué extraña manera de proteger al pueblo.Venezuela reclama una revolución productiva que llene de valor el signo monetario, de lo contrario son sólo papeles.
En opinión: ¡Qué papelón!
