De manera clara, transparente y sin duda alguna la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, estableció los criterios, pasos y lapsos en los que se encamina la solicitud antipatriótica hecha por la Mesa de la Unidad, que aboga por un referéndum revocatorio.
A llorar al valle, como dicen algunos. Si querían revocatorio tenían que haber iniciado el proceso antes, ya que de las declaraciones de Lucena se desprende que no será sino hasta mediados de septiembre cuando el ente comicial pueda fijar la fecha para la recolección de las firmas y solo luego que estas hayan sido verificadas, podrá darse el siguiente paso que consiste en el referido revocatorio.
Dichas declaraciones permitieron demostrar la experiencia del CNE en este tipo de actos que vienen desarrollándose desde que se aprobó la nueva Carta Magna, en la que están recogidos los referidos mandatos, así que no vale de nada, la hinchazón o la urticaria, la inconformidad o las marchas para intentar imponer la voluntad de los fanáticos escuálidos orientados por la agenda de Washington para llevar acabo unos comicios este año.
Ellos, los escuálidos, lo han sabido desde el inicio, solo que la jugada del revocatorio intenta tranzar, caotizar y mermar la acción del Gobierno para exponerlo frente al pueblo en una encrucijada. Pero les salió mal, porque los tiempos no dan, porque este pueblo está consciente de la jugarreta política, porque este pueblo entiende la acción apátrida y deshonesta de los opositores.
