Opinión

En opinión: MUD y machismo

El soporte doctrinario de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no es el liberalismo sino el machismo y voy a explicarles por qué. El linchamiento mediático, a tuitazo limpio, que acaba de sufrir el coordinador de asuntos internacionales de la MUD, Timoteo Zambrano, ha puesto en evidencia no sólo la actitud de pranato que asumen algunos dirigentes oposicionistas —a Zambrano, literalmente, le “ajustaron las cuentas”— sino la racionalidad bajo la que hacen “política” éstos señores que, francamente, es una racionalidad para echarse a correr.

Zambrano rechazó el abuso de los gobiernos de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay que, violando los estatutos del Mercosur, pretenden excluir a Venezuela. El dirigente de Un Nuevo Tiempo (UNT) dice que su denuncia no busca la defensa del Gobierno, sino que procura la protección de miles de venezolanos que han migrado e invertido su patrimonio en esos países.

La repuesta del secretario general de la MUD, Jesús Torrealba, fue una bofetada “para que respete”: “es por el bien de Venezuela”. De sus palabras se deduce que no hay razón alguna de tipo económico, institucional o legal para nuestra exclusión del Mercosur, sino que eso es lo que “políticamente” conviene a la MUD.

¿No es esa, precisamente, la lógica del machismo? “Si no es para mí, no es para nadie”, “te pego porque te amo”, si te rompo o quemo la ropa, si te saco de la casa o te quito el carro o, más letal aún, si te amenazo con matarte a los hijos —que por lo general son también suyos pero, vos sabéis, “los hijos son de la madre”— “es por tu bien”.

Venezuela tiene que sufrir porque la MUD la “ama”: tiene que hacer colas, pasar hambre, padecer el hampa, la inflación, la especulación, tiene que vivir nerviosa, frustrada, impotente, ¡en fin! No puede tener vida hasta que recapacite y entienda que sólo puede ser feliz al lado de la MUD y éste tipo no acepta un no por respuesta.

Eso nada tiene que ver con el liberalismo, ni siquiera con el más salvaje, menos tiene que ver con la socialdemocracia o el socialcristianismo que algunos dicen defender, eso es lo que algunos medios llama “un crimen pasional”, machismo del más vernáculo. Si una mujer decide dejar a su pareja por las razones que sea, pero su pareja resulta ser un machista celópata y él, en defensa de su “amor”, la muele a palos, le destruye sus bienes o la asesina moral o físicamente, el sujeto está “socialmente justificado” por el “código de honor” sobre el que opera esta forma de masculinidad: “son cosas de marido y mujer”, “son problemas de pareja”, “nadie debe meterse en eso”, aunque las leyes venezolanas son bastante claras sobre la violencia de género.

¿Y no es eso, exactamente, lo que le acaba de pasar a Timoteo? Violó el “código de honor”, “sapió” pues y por ello ha sido expulsado de la dirigencia de la MUD sin que su partido UNT saliera en su defensa o por lo menos a pedir que no le dieran tan duro. Zambrano denunció que hasta ha recibido amenazas de muerte por defender los derechos de Venezuela en el Mercosur.

Esto es solo una perspectiva del asunto, pero medítelo bien, ¿todo ese discurso armagedónico de la MUD sobre Venezuela: te va a ir mal, te puede ir peor, no sirves para nada, no produces, eres una floja, estas fea, estas gorda, vives a mis costillas ¡en fin! toda esa retórica que parece no tener otro propósito que roer la dignidad nacional y la estima de la patria no se les parece a la carreta de descalificativos e improperios conque los tipos machistas tratan a las mujeres si ellas les dicen que no los quieren?

Los venezolanos que creemos que el amor nada tiene que ver con egoísmos pérfidos ni con “honores infames”, sino que el amor se parece más a lo que Pablo le escribió a los Corintios, somos la mayoría. Ese afecto es el que nos define como Venezuela y está por encima de nuestras particularidades partidistas.

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