¿Qué es la negociación? Tiene tantas definiciones como tipos de relación y conflicto tiene el hombre. Tanto como perspectivas y visiones tiene el ser humano. Los conflictos entre unos y otros, desde los tiempos conocidos, han constituido, pudiera decirse, la motivación y el sentido de la vida. La negociación es consecuencia de un acumulado de causas, condiciones e intenciones, que se ponen al servicio de objetivos y aspiraciones de las partes en conflicto. Sin embargo, es necesario que los negociadores posean destrezas y facultades especiales. No todo el mundo puede ser un negociador. No es suficiente desear la negociación. Un negociador es aquel que posea personalidad segura y convincente, credibilidad y carisma.
Una negociación óptima se formula y ejecuta según los recursos disponibles y potencialidades de los elementos en disputa. Y aquí se tomará en cuenta las fortalezas y limitaciones, las oportunidades y amenazas. Cuando los litigantes de un conflicto se percatan de las prerrogativas de llegar a un compromiso, que quiere decir unir recursos y esfuerzos hacia una misma meta, viene inevitable el efecto matemático según el cual, el todo es siempre superior a las sumas de las partes. Es precisamente lo que pasa hoy con el proceso de diálogo que se lleva a cabo en Venezuela. Y que es respaldado por la mayoría de la población. País que necesita cierto grado de convivencia y negociación entre la oposición y Gobierno.
Diálogo en Venezuela que pareciera haber avanzado de acuerdo a claras informaciones de líderes de ambos grupos. No la tienen fácil los expresidentes Rodríguez Zapatero, Martín Torrijos, Leonel Fernández y Ernesto Samper secretario general de Unasur. Está pendiente la incorporación del Vaticano. Hacen papel de mediadores o cabildeadores. ¡Es un papel complejo! Difícil y accidentado. Porque se trata de alcanzar entre Gobierno y oposición acuerdos puntuales. Los mediadores deberán conocer en profundidad las causas del conflicto. Exige una inteligencia especial. Trabajar moderada y reflexiva las demandas.
Los negociadores buenos son aquellos que logran sus objetivos y son esencialmente reflexivos y flexibles. Abiertos de mente. Amplios en sus valoraciones. Capaces de entender posturas y opiniones de los demás. ¡Comprensivos! Poseen una actitud tolerante en la vida. Entienden las necesidades del otro. Un exitoso negociador debe tener muy claro que solo alcanzará una meta individual con la cooperación de la otra parte. La negociación es un proceso para entender lo que se gana cuando se colabora y lo que se pierde actuando separado. La teoría general de la negociación ilustra que cuando se aplican enfoques y métodos correctos, los involucrados resuelven sus diferencias.