En éste país, mi país, tu país, los ciudadanos estamos cansados de atropellos por desgobiernos corruptos e ineficientes, históricamente ineptos y dogmáticos. Hoy podemos considerar lo que queda de institucionalidad en Venezuela como un gran estado fallido, donde los poderes públicos no electos por voto popular, pretenden imponerse sobre la voluntad legitima del soberano. Los venezolanos hoy sobrevivimos ante una crisis igual o peor a la que generó el caracazo en 1989, lamentablemente, éste gobierno está destinado al fracaso desde que decidió no plantear soluciones, sino confrontación y atropello contra todo aquel que difiera de su destructora teoría del “Socialismo del siglo XXI”. En medio de la crisis, el pueblo se está cansando de las humillaciones y penumbras a las que nos somete una cúpula que pretende cercenar la libertad, condicionar la democracia y expropiar la dignidad. Un ajuste en el horario no abastecerá los anaqueles, no evitara que seamos víctimas del hampa, o que encontremos el medicamento que nuestro familiar necesita. Además de contradecir la medida del anterior presidente, es irrelevante ante los problemas que aquejan al ciudadano. La crisis energética no es más que producto de la ineficiencia roja. Aunado al irresponsable llamado de saqueo de una alcaldesa madurista, que solo expresa la clara improvisación e irresponsabilidad que nos tristemente gobierna. El CNE y su presidenta, Tibisay Lucena, al igual que el moribundo TSJ, no pueden imponerse por encima de la voluntad soberana, que convoca y revoca. Las rectoras del CNE y todo aquel que se oponga a escuchar al ciudadano será el responsable, el culpable absoluto de lo que pueda pasar en Venezuela. Cuando un pueblo se cansa de pasar hambre y el deterioro de su calidad de vida es tal que comer dos veces al día es un lujo, no se podrá controlar su frustración. Las explosiones sociales deben evitarse, cuando el pueblo plantea vías democráticas y estas no se atienden, son provocaciones directas a la olla de presión que hoy es el pueblo venezolano. Dentro de este lamentable contexto, nos toca a los ciudadanos ser los impulsores del cambio en nuestro amada tierra, por la vía pacífica, democrática y electoral debemos revocar. Tenemos que pelear con fuerza y voluntad de cambio para el progreso de nuestras familias. La planilla para recoger las firmas debe ser entregada de inmediato, es un deber del ente electoral. Vamos juntos a sumarnos a las convocatorias de movilización pacífica para exigir la activación del mecanismo constitucional que devolverá la libertad e independencia adquirida aquel 19 de abril y que hoy es pisoteada por un desgobierno con fecha de vencimiento este 2016. ¡Sí se puede! Venezuela hoy pasa por un mal momento, pero unidos y con fe en Dios saldremos adelante, querer es poder y Venezuela hoy quiere cambio y progreso. ¡Dios bendiga Venezuela!
En Opinión: ¡La hora del cambio!
