Muchas veces nuestro comandante eterno Hugo Chávez Frías nos orientó en cuanto al camino de las acciones políticas, señalando que “con la Constitución todo y sin la constitución nada”, y esa máxima ha inspirado nuestro hacer y andar como organización política.
Hoy, activista opositor Juan Pablo Guanipa, ignorando el mandato popular, desconociendo el Estado de derecho y promulgando desafueros y arrebatos en su negativa de acatar el mandato de la plenipotenciaria Asamblea Nacional Constituyente de juramentarse ante el poder originario, decidió de manera ad libintum no presentarse . Sin embargo hay que recordar al texto legal cuando de manera taxativa señala nuestra CBRV en su artículo 349. “El Presidente o Presidenta de la República no podrá objetar la nueva Constitución. Los poderes constituidos no podrán en forma alguna impedir las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente”.
Ante todo hay que dejar claro que sean cumplido todas las formalidades de ley, ya que, el citado gobernador electo dejo sin efecto el mandato popular y desconoce a la Asamblea Nacional Constituyente, lo que implica que desconoce la voluntad del pueblo de Venezuela, pero si quiere que le reconozcamos el mandato del pueblo del Zulia. No se trata de un problema de jerarquía jurídica o legitimidad, trata en todo caso de un plan, de una estrategia caotizante que busca reforzar al estado venezolano a situaciones de tensión para legitimar exabrutos políticos.
Tras la proclamación del Consejo Nacional electoral sobre el resultado de los comicios para gobernador en el estado Zulia, se agotó el tiempo para que el gobernador electo acatara y asumiera las responsabilidades del cargo entendiendo que estas comienzan por su juramentación ante la ANC.