Recientemente, leía un artículo del periodista español Francisco Rubiales, titulado “La revolución de los mediocres”, el cual refrendo en su totalidad y me permito compartir con mis lectores algunas ideas desarrolladas por tan agudo escritor. Considera el autor, que los mediocres están dominando el mundo, considerando que la escasez de verdaderos líderes y la abundancia de mediocres son los dos rasgos principales del poder mundial en este siglo XXI, donde la política ha perdido su capacidad de seducir e ilusionar y es contemplada por los ciudadanos como un suplicio que hay que soportar.
Plantea Rubiales que la gran revolución del siglo XX no fue el triunfo de la democracia, ni el comunismo, ni el cambio cultural, científico y tecnológico, ni el avance del Estado de Bienestar, sino la revolución de los mediocres, que se han unido y organizado, tomando el poder y convirtiéndose en la clase dominante que impone su ley en todo el planeta. Desde entonces, nada es igual y el mundo avanza hacia el caos y la destrucción. En el pasado, los más fuertes y los que tenían más méritos se imponían sobre los más débiles y los peores y gobernaban la tierra, pero hoy son los mediocres quienes dominan el planeta.
Define la mediocridad como la gran herejía de nuestra época. Los mediocres se han apoderado del mundo y lo han cambiado todo, desde la política a la religión, sin olvidar los valores, las costumbres y las leyes. El dominio que ejerce la mediocridad es letal y está destruyendo, poco a poco, todos y cada uno de los logros y conquistas de la civilización, desde la libertad a los derechos individuales y los grandes valores, pasando por la fraternidad, el buen gobierno y el reino de la verdad.
Afirma que con los mediocres han avanzado la mentira, el abuso de poder, el egoísmo, la avaricia, la corrupción en todas sus facetas y un manto de impunidad que cubre a los poderosos y les preserva del castigo, resaltando que en la política han dejado de destacar los más fuertes, inteligentes y mejor dotados, desplazados por nuevos políticos mediocres que han cambiado la esencia de la política y del liderazgo, priorizando sobre gobernar, controlar el poder político.
