Opinión

En opinión: ¡Hay que votar ya!

La violencia es el arma de quienes no tienen la razón. La frase original es del Marqués de Sade, de cuyo apellido surgió la palabra sadismo, y quien además agregó que “es el recurso común de la ignorancia y de la estupidez; hace prosélitos, inflama el celo y no convence jamás” ¿No le parece que hay mucho del Marqués y al mismo tiempo mucho de Juliette, su eterna víctima, en la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD)?

Fíjese. La MUD dice que vivimos en dictadura pero el primer derecho que pretende arrebatarles a los venezolanos es el supremo derecho a votar el domingo próximo. Para ello está recurriendo al terror. Sí abres tu negocio te lo saqueamos o te lo quemamos, si intentas ir a trabajar te bloqueamos las calles, te destruimos el carro o te quemamos vivo con una bomba molotov por parecer chavista. Es el uso del terror con fines políticos y es a eso a lo que se llama terrorismo.

La MUD dice que en Venezuela no hay libertad y la solución según ellos es rendirse genuflexos ante Donald Trump cuya única propuesta para América Latina es construir un muro en la frontera con México, deportar a los latinos que viven en su territorio y reducir a sus gobiernos a mansos “perritos de alfombra” según reveló el Presidente del Perú.

Es un comportamiento recurrente y en todos los ámbitos. La MUD dice, por ejemplo, que el control de cambio le ha hecho un daño terrible a la economía del país y su solución fue imponer con la ayuda de sus aliados nacionales y extranjeros el Dólar Today. La MUD dice que ama a Venezuela –lo mismo le decía Sade a Juliette- pero el efecto más evidente de ese “cariño” es promover con su discurso de fin de mundo y sus fracasos recurrentes que miles de venezolanos se vayan del país o piensen muy mal de su país, es decir, de ellos mismos, mientras otros se dedican a destruirlo a fuerza de trancazos y guarimbas.

Pero Venezuela no es Juliette y el 30 de julio va a salir a votar aunque Donald Trump y sus adláteres de la MUD la amenacen de todas las formas posibles e imaginables. Va a salir a votar mayoritariamente no sólo porque rechaza la violencia y la grosera injerencia extranjera sino porque sabe que si le arrebatan el derecho a votar el domingo próximo no será el único derecho que le van a quitar.

A veces la gente dice que no le gusta la política o que es apolítica, en ocasiones confundiendo política con partidos políticos, pero este es un buen momento para demostrar que la política como proyecto de convivencia pacífica es lo que nos garantiza los derechos que tenemos y a los que aspiramos. El primer derecho que hay que defender ahora mismo es el derecho al voto directo, secreto y en paz, pero si es bajo amenaza de una intervención extranjera o de sanciones económicas entonces es aún más apremiante ir a votar.

Desde el 16 de julio pasado la primera prioridad de la MUD dejo de ser el derrocamiento del presiente Nicolás Maduro y ha pasado a ser impedir que el pueblo soberano elija con plenas libertades una Asamblea Nacional Constituyente. Fíjese que ya no amenazan con sancionar a funcionarios del Gobierno, la amenaza clara y directa es contra todos los venezolanos: bloqueo económico. Desde su mentalidad lacaya y pusilánime Henrique Capriles, por ejemplo, ha salido a decir que lo “sensato” es rendirse ante Donald Trump.

Es lo más parecido que he escuchado a aquella vieja excusa de policías que justifican la muerte de una víctima porque se resistió al atraco. Lo “sensato” es dejarse atracar. En política no existe eso.

La dirigencia de oposición ha dicho que esta semana echara el resto, que el último punto de retorno quedó unos trancazos atrás ¡bien! El domingo 30 de julio tendrán una demostración más de por qué el Himno Nacional de nuestro país se llama ¡Gloria al Bravo Pueblo! y qué es eso de la ley respetando, la virtud y el honor.

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