Comenzó la carrera y vamos a ganarla, pero hay que dar la pelea. El panorama pinta complejo porque los contrincantes son candidatos de los cuarteles, que a pesar de que se visten de civil, al primer toque de diana salen despavoridos a parárseles firmes para recibir las órdenes de quienes verdaderamente mandan en Venezuela, lo demás es un circo de los más malos y baratos del mundo.
No tengo la menor duda que el día y a la hora que sea, en los centros y mesas que seleccionen, los candidatos de la oposición lograrán un triunfo rotundo en las elecciones regionales adelantadas para octubre por “solicitud” de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente.
A estas alturas a nadie debe extrañarle la actuación de la ANC, ellos juegan así, están en el poder, son unos forajidos que de política entienden muy poco, que no quieren negociar y que en la única tierra donde pueden vivir como reyes y transitar libremente, pero con la amenaza latente de ser blanco de escrache, es esta, nuestra Venezuela. Ahora bien, el reto no sOlo de los partidos políticos, sino del resto de los que conforman la oposición en el país, es lograr una Unidad sincera y sin radicalismo.
Hay que ir con los mejores candidatos en la primera línea de la carrera, si los inhabilitan, como ya está advertido; hay que relevarlos por los de la segunda línea que deben ser excelentes opciones, y si a estos también los sacan de juego, pues sustitúyanlos por los del tercer frente, que lógicamente deben ser mucho mejor que los primeros y segundos. No importa el partido al que pertenezcan, lo importante es ganar la carrera de las 23 gobernaciones.
