Analicemos las medidas tomadas por el Gobierno nacional en los últimos dos meses. Algunas van en buena dirección, pero son claramente insuficientes.
Es el caso de la gasolina, que aún a 6 bolívares es 150 o 200 veces más barato que al pasar la frontera. Por lo demás, vender a 1 y a 6 Bs. es una diferencia injustificable que sólo propicia la corrupción. Estamos en el medio de una crisis mayúscula. Hay que retroceder un siglo para encontrarnos que en 1912 hubo una marcha en Paraguaná donde centenares de falconianos marcharon hacia Coro y Maracaibo huyendo de la hambruna. En 1914, luego de una nueva plaga de langosta, se reportaban casos de personas desmayadas por el hambre en pueblos de Trujillo.
El gran problema es la falta de dólares. Venezuela con menos de 14 mil millones de dólares en recursos internacionales, dispone de la tercera parte de la economía de similar tamaño, como Perú o Colombia. Es el nivel de Bolivia, país de número de 11 millones de habitantes, tercera parte de la venezolana y que hasta hace una década era una de las economías más pobres de América Latina.
Cuando recordamos que a niveles de 24 dólares el barril, el nivel de ingresos en divisas sería de unos 18 mil millones de dólares y que tenemos obligaciones entre la República y Pdvsa da más de 10 mil millones en lo que resta de 2016, que alguien me informe cómo pagamos las importaciones que demos mínimo, para permitir la producción agrícola e industrial, deben alcanzar más de 20 mil millones de $.
Se acaba de informar que hay 25 mil toneladas de leche en polvo sin envasar por falta de empaques. Parada la industria de detergente nacional por falta del sulfato de sodio que se traía de China y España. Los proveedores se quejan de la falta de pago.
Alguna noticia es buena como el anuncio de que la petrolera rusa Rosneft adquiere otro 24% para completar el 40% de participación de capital en una empresa de la Faja Petrolífera. Entran 500 millones de $ al país, aparte de la posible alza en la producción. Suponemos que tal operación haya tenido o tenga aprobación por la Asamblea Nacional. Se anuncia un arco minero de 111 mil km2 en las riveras del Orinoco.
Esto puede ser muy perjudicial por los efectos ambientales como generación de polvillo, explosiones, contaminación de aguas por mercurio y otros elementos, afectación del nivel de lluvias y de la disponibilidad de agua potable. Algo similar con el anunciado incremento de la producción de carbón en el Guasare y Socuy.
Todo lo anterior nos lleva a preguntarnos si no es conveniente conversar con el Fondo Monetario Internacional que para eso está: para ayudar a los países con problemas de balanza de pagos.
Lógicamente, el FMI querrá imponer condiciones y nuestros negociadores rechazar aquellas que sean inaceptables para el país y su población. Pero no podemos seguir con la actual situación, donde para el 1 de marzo de 2016 tenemos un dólar trescientas cincuenta veces más caro que en 1998 y eso tomando en cuenta el dólar Simadi (ahora flotante). Una inflación de 7.700% en 17 años.