La oposición política venezolana volvió a roncarle en la cueva del lobo el pasado 30 de abril de 2019, sobre ese día mucho se ha dicho lo cierto es que el plan que se tenía para sorprender al gobierno la oposición fue un éxito en las primeras horas de la mañana y luego los sorprendidos fueron los que diseñaron la sorpresa cuando en pocas horas solo 40 miembros de las Fuerzas Armadas se encontraban respaldando abiertamente la operación libertad.
Cuesta creer que el único plan de la oposición para ese día era hacer un llamado a los civiles para que salieran a la calle y lograr sacar de su casa al dirigente político Leopoldo López, por más que se quiera justificar que la acción del 30 de abril fue un éxito los resultados demuestran todo lo contrario.
Maduro sigue en Miraflores reconocido por el Alto Mando Militar a pesar de lo débil que este su gobierno sumergido en una aguda crisis que tiene al país como un submarino con hueco, Hundiéndose. La oposición política está obligada a revisar la ruta diseñada para sacar del juego político a Maduro y diseñar un nuevo plan que sea más efectivo en menor tiempo.
No es estratégico ni prudente que se esté declarando a cada momento que a Maduro le queda pocos días, que los Estados Unidos ya tienen dos portaaviones listos para actuar, que en pocos días ocurrirá un milagro, llego el momento de hablar menos y demostrar resultados de los contrario van a seguir desmotivando al 87% de la población que se encuentra en contra del gobierno de Maduro prueba de esto es la desmovilización que está ocurriendo en las diferentes ciudades de Venezuela como es el caso de la ciudad de Maracaibo en donde cada día asisten menos personas a las convocatorias de calle y quienes asisten están siendo reprimidos por los cuerpos de seguridad y grupos de choque.
