Tenía pensado escribir sobre otra cosa que consideraba muy importante, pero creo que la unidad es una condición necesaria para lograr la estrategia que nos hemos trazado en los sectores democráticos venezolanos. Y todo sucedió cuando escuchaba ayer, en la Parroquia de la UCV en Caracas, la lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Corintios. Me pareció extraordinariamente oportuna: Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digáis todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir. Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe de que hay discordias entre vosotros. Y os digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo». ¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿Fuisteis bautizados en nombre de Pablo? Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
¿Por qué es tan importante la unidad en este momento? Porque la dictadura viene con todo para tratar de fracturarla, porque sus agentes saben que solo unidos somos fuertes y de esa manera podemos llegar a ser invencibles. Esta dictadura es experta en sembrar cizaña, en echarle leña al fuego. Y nosotros hemos sido expertos en caer como pendejos.
Los hemos visto con los asuntos referidos al liderazgo. ¿Que hemos cometido errores? Sin duda. Pero debemos reconocerlos, levantarnos, sacudirnos, replantear las cosas y seguir. Entonces algunos se quedan enganchados tratando de buscarle sustituto a Guaidó. Vaya torpeza. Creo que este principio de año ha servido para que tengamos claro que la circunstancia lo colocó a él en el rol de liderazgo y que todos debemos acompañarlo, con derecho a crítica pero con total lealtad, a lograr concretar la estrategia trazada.
Vemos cómo en la Asamblea, han tratado también de generar crisis y han llegado al extremo de comprar diputados. Los que tuvieron precio fueron adquiridos por el dictador. Ya esos no tienen ni criterio propio. Se deben a quien los compró. Pero con todo y eso no lograron el cometido y hoy Venezuela y el mundo reconocen a la única Asamblea Nacional que se dio el pueblo en diciembre de 2015. Y a la asamblea, en unidad, le corresponde dedicar todos sus esfuerzos a lograr el rescate de la soberanía popular.
