Las sugerencias realizadas por más de 100 economistas, cámaras empresariales, universidades, organismos multilaterales, sociedades financieras, operadoras de riesgo, fueron oídos sordos para el gobierno que en lo único que ha tenido éxito es haberse mantenido en el poder a un costo muy alto para los venezolanos.
Un país en donde para tener servicio eléctrico se debe contar con una planta privada, para tener agua se debe contratar los servicios de un camión cisterna, para cargar combustible se debe disponer de hasta dos días en estados fronterizos, para tener internet cada día se hace más difícil, alimentarse es un lujo, la economía se encuentra dolarizada y el bolívar pulverizado, la deserción escolar cada día es mayor, las aulas de las universidades se encuentran solitarias, la solicitud de viajes al exterior no es para vacacionar sino para huir del país por tierra, aire y mar.
Los enfermos la pasan muy mal por los altos costos de los medicamentos, consultas y tratamientos; en el caso del Estado Zulia la calidad de vida se encuentra pulverizada: el 95% de la población pasa toda la noche sin servicio eléctrico en un clima sobre los 40 grados es un hecho totalmente inhumano que está acabando con los ciudadanos y sentenciando a muerte al sector productivo del estado.
La situación es de total calamidad, sobre la mesa existen varias propuestas para poder darle solución a la aguda crisis. Por una parte se plantea llegar a un acuerdo político para realizar unas elecciones generales, de aceptar esa propuesta el gobierno de Maduro estaría sentenciando su salida elegante pero le daría la posibilidad al chavismo de seguir vivos políticamente.
