El año 2020, ha sido catastrófico para el mundo entero. El coronavirus ha impactado negativamente, en las grandes economías mundiales. El nivel de deterioro ha sido de tal magnitud que en todos los países desarrollados o no, se han arbitrado mecanismos financieros, para evitar un colapso colectivo. El nivel de desempleo ha sido desproporcionado.
El consumo de bienes y servicios, así como la producción de los mismos, ha impactado en el Producto Interno Bruto. Es una crisis global que llegó para quedarse. Unos países, los mejores organizados y desarrollados, saldrán adelante y se normalizarán. Los Estados Unidos y la Unión Europea han fondeados sus economía para evitar males mayores.
En medio de esta terrible pandemia, se debaten liderazgos políticos en los países desarrollados. La confrontación por la hegemonía del nuevo poder mundial, está presente hoy en día, con las consecuencias del caso.
Venezuela, aislada por Estados Unidos y la Unión Europea, además del impacto del Coronavirus, viendo una paralización de las fuerzas productivas de bienes y servicios, con una a industria Petrolera paralizada y sin perspectivas de reactivación, con grandes limitaciones en cuanto ingresos en divisas.