La entrevista de Vladimir Villegas a su hermano Ernesto Villegas es un ejemplo sensible, depurado y crudo de la terrible polarización por la cual atraviesa nuestro país. Es trágica la entrevista del ministro y el periodista porque simbolizaron la perversa división de la familia venezolana, como consecuencia de una programada guerra de cuarta generación. ¡Dos periodistas dos, hermanos, dos políticos! Disminuidos por los perjuicios de la polarización. ¡Que hace mártir irremediable a quienes fungen de voceros! En lugar de poner su talento al servicio de un análisis y valoración integral, objetivo e histórico de la situación actual de protestas y represión, se encasillaron en un debate cerrado de hechos y circunstancias ya sabidas. Hablaron para las redes sociales. Cada uno queriendo imponer su verdad y su rol. “En la guerra lo primero que se muere es la verdad”. “La mentira se convierte en un arma y los medios son un arma estratégica”. No tengo duda que intentaron contribuir con un debate de altura como era lo apropiado.
Nunca sabremos la verdad de lo que pasa en estos días de protestas colectivas y represión. No obstante las modernas técnicas de investigación criminalística. “La guerra es la continuación de la política por otros medios”, dijo Karl von Clausewitz. El inmenso bombardeo sobre cada hecho o circunstancia diseminado por los medios de comunicación y las redes sociales, con su carga de sesgo y manipulación, hará imposible conocer la verdad de lo que sucede. ¡Cada hecho mil ojos y mil manera de verlo! Y como corolario la gente ve lo que quiere ver y además comunica de acuerdo a su intención e interés. El otro elemento son las condiciones en que se encuentra el receptor. Como es sabido el destinatario posee características psicológicas y socioculturales que le proporcionan definidas herramientas para interpretar y relacionar la información que le llega de forma delimitada. El efecto de la información no es lineal…
El concepto de guerra asimétrica proviene de Willian Lind, en 1986, quien la conceptualiza como un conflicto violento donde hay una diferencia extraordinaria cuantitativa y cualitativa en los recursos militares. Pueden ser guerra de guerrillas, resistencia, terrorismo, guerra sucia o desobediencia civil y otras. Benjamín Franklin diría una vez “Jamás hubo una guerra buena o una paz mala”. Por eso, es necesario hacer todos los esfuerzos para llevar la paz a la familia venezolana. La guerra de calle actual llena de luto y sufrimiento a la colectividad. Paraliza la economía más de lo que está por efecto de erradas políticas económicas. La lucha actual es de uno por llenar las calles y el otro por vaciarlas.