Alfredo Rincón Rincón / Economista /

El colapso de la Unión Soviética y del socialismo real entre 1989 y 1991 demostró que no puede establecerse una economía exitosa sin un sector privado sólido y próspero. 

Hoy sólo quedan en el mundo dos sociedades fundadas en el socialismo marxista. Son los terribles casos de Cuba y Corea del Norte. En ambos países con una población mal alimentada, sin democracia política y una élite que sí disfruta de las comodidades del mundo moderno. Por ello no entendemos como un grupo de venezolanos, se empeña desde 2007 en empujarnos hacia un socialismo de ese tipo. ¿Es que ese grupo cree que los venezolanos somos más trabajadores que los chinos? ¿Más disciplinados que los alemanes orientales? ¿Más educados que los rusos? Ellos mismos demuestran lo contrario. Además que tal rumbo viola lo señalado en nuestra Constitución, es evidente que sus resultados han sido nefastos.  Nuestro producto interno se ha reducido en 30%  los últimos 4 años. Nuestra deuda pública, que incluye a Pdvsa y la deuda con China, es hoy diez veces superior a la de 1998, con tasas de interés que la hacen mucho más onerosa aún. La producción de automóviles que fue de unos 140 mil anuales a mediados de los 90, hoy es de menos de 4 mil. El poder adquisitivo de los salarios se ha evaporado. Es el caso de médicos, maestros, etc. Los profesores universitarios titulares a dedicación exclusiva que ganábamos $3000 en 1982, y $1000 en 1998, hoy no ganamos $100 mensuales. Este es el producto del desplome de nuestra moneda y de una inflación que en el 2015, 16, 17 ha roto cualquier record anterior en Venezuela.  No hay medicinas para los niños con cáncer, pero Citgo, propiedad de Pdvsa, dona $500 mil  para los gastos de toma de posesión de Trump, superando en esto a los Ford o a Google. Mientras en Venezuela la pobreza es hoy mayor que en 1998 y el hambre más aún… Tenemos que hacer un viraje de 180º en lo económico e institucional. Reconstruir nuestros valores morales. Conformar unos poderes públicos a los que se respeten sus atribuciones legales. Estimular el ahorro y la inversión nacional y extranjera, lograr un flujo de divisas entre $50 y 60 mil millones  a lo largo de los próximos 12 meses, remunerar mejor el factor trabajo, respetar la propiedad privada. Combatir de verdad la corrupción que hoy se ataca sólo cuando se trata de viejos o nuevos opositores.  De hacerlo, lograremos una recuperación paulatina de los niveles de bienestar. De no, cada día estaremos peor. Además, tenemos los problemas urgentes del Esequibo y la Corte de la Haya para el 2018, de la entrada de Colombia en el Lago y Golfo, y hasta el riesgo de una guerra civil. De allí la responsabilidad de autoridades, como el Ejecutivo, la Asamblea, la Fiscalía, la Fuerza Armada y fundamentalmente, del Tribunal Supremo, el Consejo Nacional Electoral y la Contraloría General de la República. De su sensatez y honorabilidad dependen la paz y la recuperación económica de nuestra Venezuela.