Una de estas noches tuve un sueño raro. En el trance onírico me hallaba participando en la reunión del consejo comunal de mi comunidad, mediante Skype. Gracias a esta plataforma pude contribuir para estableciera el quorum necesario para la sesión, también pude levantar el dedo, perdón, escribir un mensaje pidiendo la palabra y a la hora de decidir, vote desde la comodidad de mi cama.
No solo era yo en mi sueño, también miembros de juntas de condominio y otros cargos de elección popular (concejales, gobernadores, entre otros) asumiendo sus facultades y atribuciones en linea. Me decía a sí mismo, si pretenden hacer una Asamblea Nacional virtual, con diputados “on line”: ¿porque en mi barrio no podemos tener un consejo comunal en la nube y voceros “on line”?. ¿O es que esos diputados son mas que nosotros?. Y concluía que la nueva manera de excusarse será que el servicio de internet es lento o se cayo.
Al despertar recordé a Diosdado Cabello advirtiendo en su programa semanal, las intensiones de la bancada de la oposición al chavismo en la Asamblea Nacional de modificar el Reglamento interior y de debates, para permitir la participación de los diputados que se encuentran fuera del país (según ellos “perseguidos”). Recordé que en efecto lo advertido se concretó y que lograron en la soledad opositora, acordar que se les permite participar en las sesiones, sin estar de cuerpo presente, es decir mediante cualquier plataforma de comunicación, en consecuencia pueden formar parte de quorum, de las deliberaciones y de las votaciones. Da igual si están en el hemiciclo, en Bogotá o Washington.
Casi de inmediato diputados suplentes y del mismo bando opositor, impugnaron ante el Tribunal Supremo de Justicia dicho acto, y este declaró como ya es costumbre la nulidad de esta decisión de la Asamblea Nacional en desacato. Ya lo dicen los versados en asuntos legales: lo que abunda no perjudica.
