¡No te apures que vamos despacio! Nos volvimos locos de bola. Nos dijeron que ya no había tiempo, porque teníamos todo el apoyo del mundo es ancho y ajeno, es decir, de la OEA, de EEUU, y de los medios de comunicación, menos del pueblo venezolano, pero nos importa un carajo, salimos a darle con todo, sin pararle bola a ningún permiso y mucho menos a ninguna ley.
Estamos desesperados. Ansiosos por el poder, porque ya .los compañeros en el exterior no aguantan tanta ayuda y tantos dólares y tanta habladera de paja por parte de nosotros, y el dictador ahí, como que la vaina no fuera con él, porque sale a entregar viviendas y hablar del 100% de la semilla del arroz, y nosotros locos de bola poniendo a los chamos de los otros a joder a la Guardia Nacional para provocarlos, y nada que la gente se arrecha.
Mientras tanto los chamos de nuestros dirigentes esperan confiados en el exterior que nosotros le hagamos el trabajo, pero no pasa nada, un carajo. En la cuarta nosotros le caímos a cabillas y a plan y a tiros a estudiantes y obreros, pero estos policías de ahora se la pasan de tolerantes, y mientras tanto nosotros escribimos veinte poemas de odio y una canción desesperada.
Almagrotesco está esperando por nosotros desde hace tiempo, con su carta bajo la manga, y nosotros nada que le echamos bola. Hasta que llegó abril y zas, salimos a la calle sin importar que el alcalde nos de permiso para marchar, porque nosotros somos arrechos.
