Sin duda que la disminución de la fuerza de calle de los ataques opositores, tiene que ver con muchas razones. El engaño y la irresponsabilidad son de ellas, las más evidentes.
Promesas y caminos sin claridad, llamado a rebelión con menos de veinte militares como respaldo, compromisos de tiempo preciso para cumplir sus objetivos sin certeza alguna de lograrlos.
Fundamentalmente la mentira y el engaño y los propósitos que se evidencian con los señalamientos mutuos de corrupción, entre ellos mismos de violaciones a la ética, destruyendo los argumentos que pregonan.
A todo esto se suma el llamado constante a la invasión militar de los Estados Unidos, o la activación del controvertido Tratado Interamericano de asistencia Recíproca (Tiar), como método para afrontar la crisis venezolana, desconociendo la raigambre nacionalista y libertaria de la mayoría de los venezolanos. Es necesario entender que solamente nuestro pueblo es el que puede decidir pese a las medidas de bloqueo y otras agresiones imperiales.
