El domingo 20 de mayo de 2018 (20M) será recordado en Venezuela como el día de la soberana voluntad del pueblo de Bolívar y voy a explicarles por qué.Ese día no sólo hicimos unas elecciones para elegir libremente, por el voto universal, directo y secreto, a un presidente de la República, saliendo beneficiado por el mayoritario respaldo de los electores Nicolás Maduro Moros, sino que, además, ese día los venezolanos ratificamos nuestra inequívoca decisión de que los conflictos entre nosotros deben resolverse por la vía del diálogo participativo y protagónico del pueblo, no sólo de los grupos dirigentes, en paz y con el debido respeto a los derechos de todos, que sólo alcanzan sentido cuando son de todos.En Venezuela ir a votar es rutina, pero ese 20M nos convocó a los centros de votación la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) a la que habíamos electo, por el mismo mecanismo del voto libre, universal, directo y secreto, el 30 de julio (30J) de 2017. Muchas interpretaciones se debatieron sobre la convocatoria a Constituyente que hizo el presidente Maduro con base en los artículos 347, 348 y 349 de la Constitución Bolivariana, pero más allá de las formas del derecho y sus procesos, hay que poner el foco sobre los hechos y el fondo del asunto.En su condición de Presidente Constitucional de la República Maduro tenía la potestad de convocar a Constituyente, la Sala Constitucional del TSJ, máxima y única interprete de la Constitución así lo ratificó, pero el blindaje de legitimidad se lo dimos los venezolanos y venezolanas que fuimos a votar y que con base al registro electoral del país y las leyes y normas que rigen los procesos del sufragio, hicimos sólida mayoría.Hicimos la mayoría porque ese 30J no sólo fuimos a elegir a los miembros de la ANC sino que acudimos a los centros de votación para decir claro y alto que no queríamos violencia, que rechazábamos absolutamente las llamadas guarimbas, plantones y trancazos con los que la más violenta oposición del país pretendía derrocar al presidente Maduro y empujarnos a una guerra fratricida.Ese aspecto de fondo, innegable, irrefutable, profundamente político en cuanto al ser, hacer y convivir de un pueblo, que es el sustrato cultural de la Constitución, el hecho de que la respuesta del pueblo al plan golpista de las guarimbas fue la elección de la ANC, es lo que termina de blindar su legitimidad y su legalidad.En consecuencia, las elecciones del 20M, convocadas por la ANC para buscar salidas a la crisis planteada, son la soberanísima voluntad democrática de los venezolanos y venezolanas. No sólo son legítimas y apegadas a derecho, sino que por las circunstancias que las rodearon son la expresión de la vocación democrática del pueblo y, al mismo tiempo, un mandato directo: los problemas los resolvemos entre nosotros, en paz y votando.Ahora, además, sabemos, por el asedio internacional al que estamos siendo sometidos, que la oposición nunca quiso elecciones, ni las quieren ahora tampoco, porque eso que hemos conocido como Coordinadora Democrática, MUD o Frente Amplio, ya no tienen voluntad propia, son marionetas inalámbricas tipo “wi fi”.La oposición no participó en las elecciones del 30J, ni en las del 20M, porque sus jefes extranjeros tenían que montar el teatro de operaciones para la actual confrontación con la excusa de en Venezuela hay una “dictadura” y una “crisis humanitaria”. El verdadero plan no fue nunca consultar al pueblo, sino arrebatar el poder, derogar la Constitución con base a la que ha actuado el presidente Maduro y entregarle el país a Trump.Antes que Juan Guaidó, el grupete de Lima en la OEA sentenció que en Venezuela no se pueden hacer elecciones, por ello, la respuesta más contundente que podemos darle en estos momentos a Trump y a sus arlequines y polichinelas de marras, es llamar a elecciones para una nueva Asamblea Nacional en vista de que la actual se ha suicidado en el desacato perpetuo, han abandonado sus cargos y puesto al servicio de gobiernos extranjeros. Contra la violencia de Trump un escudo de votos.
Contra violencia Trump, votos
